Expertos confirman que envolver la tarjeta de credito en papel de aluminio crea una jaula de Faraday que bloquea ondas y evita robos y fraudes

Publicado el: 3 de abril de 2026 a las 20:41
Síguenos

Pagas un café acercando la cartera y listo. Esa comodidad del «contactless» ya es rutina en tiendas, metro y festivales.

El papel de aluminio, lo que en inglés americano se llama «aluminum foil», no es un amuleto ni una moda rara, es una barrera física para que el chip no pueda comunicarse a distancia. Puede venir bien en momentos concretos, pero no es una solución milagro contra todo tipo de fraudes. ¿Puede alguien leer tu tarjeta sin que te enteres?

Cómo se leen las tarjetas

Muchas tarjetas llevan un chip que se comunica por radio a muy corta distancia. A esa familia de tecnologías se la suele llamar «RFID» y, en el día a día, «NFC» es la versión más común para pagar sin sacar la tarjeta del monedero.

Esa señal es la que permite el pago rápido, pero también abre la puerta a intentos de lectura no autorizada si alguien acerca un lector lo suficiente. Una guía del National Institute of Standards and Technology explica que los sistemas RFID pueden tener riesgos de seguridad y privacidad si no se diseñan bien y si no se aplican controles adecuados. La firma un equipo liderado por Tom T. Karygiannis junto a Bernard Eydt, Greg Barber, Lynn Bunn y T. Phillips.

En España, la Agencia Española de Protección de Datos ha tratado el impacto de RFID en la privacidad y recuerda que existen programas capaces de acceder a datos de una tarjeta si no se ponen medidas. En la práctica, el problema se asocia a entornos donde vamos pegados a desconocidos, como aeropuertos, estaciones o grandes superficies.

La jaula de Faraday

Aquí entra la idea de la «jaula de Faraday», que suena a laboratorio pero es bastante simple. Un material conductor, como el aluminio, puede frenar la entrada y salida de señales eléctricas y electromagnéticas cuando rodea lo que quieres proteger.

Por eso funciona el truco, el aluminio crea una especie de caparazón que deja al chip «mudo» mientras está cubierto. Si no puede recibir la señal del lector ni devolver respuesta, no hay lectura posible.

El matiz está en el detalle, para que sea eficaz, la tarjeta debe quedar bien envuelta y sin huecos grandes. Y claro, también te bloquea a ti, si quieres pagar tendrás que sacarla o quitar el aluminio.

Cuándo tiene sentido

La mayoría del tiempo, envolver la tarjeta no es necesario. El alcance de estas lecturas es limitado y, por lo general, el riesgo no es constante, pero hay momentos en los que una capa extra da tranquilidad.

Piensa en una hora punta en el transporte público, en un festival o en una cola apretada en un aeropuerto. Son situaciones en las que ni miras dónde está tu cartera, y justo por eso se citan a menudo cuando se habla de «skimming» inalámbrico.

Si pagas con el móvil, un consejo cercano es activar el NFC solo cuando lo vas a usar y desactivarlo el resto del tiempo. INCIBE lo resume con una frase directa, «Activa NFC solo cuando sea necesario». La idea es sencilla, reducir el tiempo en el que tu dispositivo está emitiendo y escuchando.

Lo que no soluciona

El papel de aluminio no frena estafas de compras online, filtraciones de datos o engaños de «phishing«. Si el problema viene de una web falsa o de un mensaje que te hace picar, el aluminio no pinta nada.

Tampoco sustituye las reglas de seguridad del propio sistema de pagos. El Banco de España recuerda que, en ciertas compras, «será necesario utilizar alguna medida de seguridad adicional, como introducir el PIN de tu tarjeta». Es decir, hay límites y controles que no dependen de que la tarjeta esté envuelta o no.

Y hay otra idea importante, protegerte no es solo bloquear señales, también es controlar qué datos viajan. El Banco de España cuenta que, en los pagos con móvil, se usa «tokenización», y lo define así, «Tokenizar consiste en sustituir un dato sensible por uno que no lo es». En la práctica, el pago no va enseñando tu número real de tarjeta por ahí.

Medidas que valen más

Si buscas reducir riesgos de verdad, lo más práctico suele ser lo de siempre, revisar movimientos, activar alertas y reaccionar rápido si algo no cuadra. Ese hábito, aunque suene aburrido, es el que más detecta cargos raros antes de que crezcan.

También ayuda separar tarjetas en la cartera, evitar llevarlas sueltas en el bolsillo trasero y usar fundas que bloqueen NFC si te resultan más cómodas que el aluminio. En sitios muy concurridos, ese pequeño cambio puede evitar sustos, aunque no sea una garantía absoluta.

Al final del día, envolver una tarjeta en papel de aluminio es una precaución puntual con base física. Úsalo si te encaja en un viaje o en un evento masivo, pero combínalo con medidas digitales y con sentido común.

La guía técnica principal se ha publicado en el National Institute of Standards and Technology.

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario