Si hoy tu móvil te ordena la agenda, te resume correos y hasta te sugiere respuestas, es fácil imaginar lo que pasa en una oficina entera. Muchas tareas que antes ocupaban horas ahora se resuelven con un par de clics. Y eso, en 2026, está empezando a mover el tablero de algunas carreras universitarias.
Un análisis apoyado en inteligencia artificial suele señalar cinco «damnificadas» cuando se mira la empleabilidad a corto plazo, sobre todo si se estudian de forma tradicional. La idea no es que desaparezcan, sino que cambian tan rápido que un plan de estudios desactualizado puede dejarte atrás.
Qué está cambiando en el mercado laboral
El Foro Económico Mundial, en su informe sobre empleo para 2025 a 2030, estima un gran «reparto» de puestos, con millones de trabajos que se crean y otros que se desplazan. En el equipo del informe figuran Saadia Zahidi y Till Leopold, junto con analistas como Attilio Di Battista y Ximena Játiva.
La clave es sencilla de explicar. La automatización es cuando un programa o una máquina hace tareas repetitivas por ti, como ordenar datos o preparar informes. La IA generativa va un paso más allá, porque también puede escribir, resumir y clasificar textos, que era justo el pan de cada día en muchos trabajos de oficina.
Oficina con menos papeleo
En la lista de carreras con más dudas para 2026 suelen aparecer Administración de Empresas y Secretariado o Asistencia Ejecutiva. No es raro, porque gran parte de su trabajo «clásico» se apoya en rutinas que el software ya hace bien. Piensa en agendas, facturas, bases de datos, notas de reunión y correo.
Administración sigue siendo útil, pero el mercado pide otra receta. Cada vez pesa más saber leer datos, entender herramientas digitales y manejar proyectos sin perderse en la burocracia. Cuando el grado se queda solo en teoría de empresa y procesos de siempre, cuesta más competir.
En asistencia ejecutiva pasa algo parecido. La demanda se mueve hacia perfiles que coordinan equipos, gestionan herramientas y toman decisiones pequeñas pero rápidas, en vez de solo «llevar la agenda». Es un cambio silencioso, pero en la práctica se nota en las ofertas.
Periodismo con más pantallas y menos redacción clásica
Periodismo no desaparece, pero el empleo se ha vuelto más inestable. El Informe Anual de la Profesión Periodística de la Asociación de la Prensa de Madrid describe precariedad, jornadas largas y sueldos ajustados, y recoge datos del SEPE sobre personas que buscan trabajo como periodistas. En la presentación, la presidenta de la APM, María Rey, dijo que «la prioridad es recuperar la confianza en la profesión».
Aun así, el periodismo tiene salida cuando se mezcla con habilidades nuevas. Vídeo, audio, verificación de información, uso de herramientas de IA con criterio y manejo de redes sociales están ganando peso. En un entorno con más desinformación, saber comprobar hechos y explicar bien lo complejo sigue siendo un valor raro.
Bibliotecas que ya no son solo estanterías
Bibliotecología tradicional también aparece en estas listas porque el trabajo se ha desplazado hacia lo digital. La administración de bibliotecas físicas fue perdiendo relevancia frente al avance de la digitalización. Bases de datos online y sistemas inteligentes permiten acceder y organizar información de manera más eficiente.
Aquí la salida está en la reconversión. Gestión del conocimiento, preservación digital y organización de archivos electrónicos son campos que crecen cuando todo se guarda «en la nube». No suena tan romántico como una biblioteca silenciosa, pero es donde está el movimiento.
Agronomía con drones y datos
La agronomía sigue siendo un sector clave, pero también se está rearmando. La Comisión Europea habla de una transición digital en agricultura con más datos, inteligencia artificial, robótica y sistemas de apoyo a decisiones, incluida la exploración de drones para tareas del campo. ¿Quién iba a decir que un dron sería una herramienta más del día a día?
Un informe reciente de la OCDE sobre la adopción de IA en la Unión Europea describe robots agrícolas, análisis predictivo y sensores para vigilar suelos, cultivos y ganado. En pocas palabras, el campo se está llenando de tecnología, y el perfil «tradicional» sin esa base puede quedarse corto.
Cómo leer esta lista sin caer en pánico
Estas advertencias no son una sentencia, son una pista. Señalan qué partes del trabajo se automatizan antes y cuáles siguen necesitando personas, sobre todo cuando hay que tratar con gente y entender un contexto real. Al final, la pregunta es qué versión de esa carrera encaja en 2026.
En España, además, hay datos públicos para no decidir a ciegas. El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades publica estadísticas de afiliación a la Seguridad Social de egresados, con resultados por titulaciones y una actualización fechada el 13 de marzo de 2026.
Y cuando se mira dónde crece el empleo joven, hay señales claras. La Fundación CYD destaca que Informática lidera en contratos indefinidos y en bases de cotización, con cifras que rondan los 34.000 euros al año en su resumen de inserción laboral. No es la única opción, pero explica por qué la lista de «carreras con más salida» suele incluir computación, datos, energías renovables, biotecnología y marketing digital.
El informe principal se ha publicado en el Foro Económico Mundial.












