Coatlicue es la supercomputadora que el Gobierno de México quiere poner en marcha hacia 2027. Con una potencia prevista de 314 petaflops, los cálculos oficiales apuntan a que podría situarse entre las veinte máquinas más potentes del mundo y convertirse en la mayor de América Latina.
El proyecto lo coordina la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, que la ve como una forma de atacar problemas públicos que llevan años pendientes. En palabras de Jorge Luis Pérez Hernández, «Coatlicue es la semilla para resolver los problemas de hoy y preparar a las generaciones futuras».
Una supercomputadora para problemas muy concretos
Según Jorge Luis Pérez Hernández, será la primera vez que México disponga de una supercomputadora de esta magnitud. Muchos investigadores mexicanos ya trabajan en centros de otros países y, al volver, se quedan sin una herramienta similar. La apuesta es que puedan seguir investigando aquí con infraestructura de alto nivel.
¿Qué hacer con tanta potencia de cálculo? Dentro del equipo unos miran a la eficiencia energética, otros al clima y otros al combate a la corrupción. La idea es que, con suficientes datos y cómputo, estos retos se vuelvan más abordables sin presentar a Coatlicue como una varita mágica.
Cómo será Coatlicue y qué necesita para funcionar
La agencia firmó un convenio con el Centro de Supercomputación de Barcelona, cuyo director, Mateo Valero, asesora al equipo mexicano. Allí combinan CPUs y GPUs, mientras que el diseño de Coatlicue apuesta casi por completo por tarjetas gráficas para modelos de inteligencia artificial y análisis de datos.
El diseño prevé miles de GPUs integradas en cientos de racks para sumar la potencia necesaria. Alimentar y enfriar esa maquinaria exige más de doce megavatios, coordinación con la Comisión Federal de Electricidad y un sistema geotérmico en circuito cerrado que recircula el agua bajo tierra en lugar de evaporarla.
Calendario, futuro y papel en la innovación mexicana
El calendario técnico es ajustado. En 2026 se abordaría la obra civil y la infraestructura eléctrica y de refrigeración y, en paralelo, se lanzaría la compra de las GPUs con la idea de recibir el nuevo modelo en 2027 y renovar el hardware cada cinco años.
Con la potencia prevista, el equipo calcula que Coatlicue podría entrar en el Top 20 mundial. Aun así, Pérez Hernández insiste en que no buscan una carrera de supercomputadoras y opina que, por ahora, la computación cuántica sigue inmadura para encargarse de los problemas públicos que apremian a México.
Coatlicue forma parte del programa México país de innovación, que incluye iniciativas de formación en inteligencia artificial y análisis de datos. Si el plan se mantiene, el éxito de la supercomputadora se medirá menos en petaflops y más en los cambios que logre en la ciencia y los servicios públicos.
El proyecto Coatlicue se ha presentado oficialmente por la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, con asesoría del Centro de Supercomputación de Barcelona.
Foto: Gobierno de México









