En pleno debate sobre cómo reforzar la seguridad en el mar, dos gigantes de la construcción naval han dado un paso concreto. El 26 de febrero de 2026, Navantia y Fincantieri firmaron un Memorando de Entendimiento para coordinar y ejecutar el programa European Patrol Corvette, conocido como EPC, y preparar una empresa conjunta que empuje el proyecto hacia prototipos.
La apuesta no va solo de un barco nuevo. La EPC busca una corbeta modular y polivalente para operar junto a otras marinas europeas, y el programa está liderado por Italia, España, Francia y Grecia, con 46 empresas de 12 países implicadas.
Un acuerdo con letra pequeña
Un Memorando de Entendimiento es, en la práctica, un compromiso para avanzar juntos sin cerrar todavía todos los detalles. En este caso, Navantia y Fincantieri plantean crear una joint venture abierta a otros socios del programa y supeditada a documentos definitivos. Además, la siguiente fase del proyecto tiene asignados 154 millones de euros para avanzar en el diseño y arrancar el desarrollo de prototipos.
Suena a papeleo, pero tiene una lectura clara. Antes de construir, hay que dejar bien atado quién decide qué, cómo se reparte el trabajo y qué pasa si el calendario se mueve.
El programa EPC por dentro
La corbeta europea no nace de cero ni es un plan de un solo país. La iniciativa se enmarca en PESCO, el marco de cooperación de la Unión Europea, y cuenta con apoyo financiero del Fondo Europeo de Defensa, según la Comisión Europea.
La primera fase arrancó formalmente el 24 de octubre de 2023, cuando la organización OCCAR firmó el contrato con un consorcio coordinado por Naviris y con participación de Navantia, Fincantieri y Naval Group. El presupuesto total de esa etapa es de 87 millones de euros, con 60 millones en subvenciones europeas y el resto aportado por los países participantes.
En la documentación pública del Fondo Europeo de Defensa, el proyecto se presenta como una vía para diseñar un buque más flexible e interoperable. También detalla una red de empresas y centros de ingeniería repartidos por varios países, lo que da una pista del tamaño real del esfuerzo.
Qué es una corbeta y para qué se usa
Una corbeta es un buque de guerra más pequeño que una fragata, pero más capaz que un simple patrullero. Suele operar cerca de la costa o en rutas de vigilancia, donde importa la velocidad, los sensores y la presencia constante.
Piénsalo como un coche patrulla bien equipado frente a un camión enorme pensado para otra tarea. No está diseñado para hacerlo todo, pero sí para llegar a tiempo, escoltar y reaccionar cuando la situación cambia.
Dos prototipos y un diseño que se adapta
El plan técnico de la EPC apunta a dos versiones desde el inicio. Una se orienta al patrullaje de largo alcance y otra a un perfil de combate más completo, con más sistemas a bordo según la misión. La web oficial del programa lo plantea como el inicio de una familia de buques con piezas comunes.
Ricardo Domínguez, presidente de Navantia, lo resumió con una frase directa. “Trabajaremos juntos para definir una nueva clase de corbetas multipropósito, innovadoras, interoperables y ciberseguras”, dijo.
Pierroberto Folgiero, consejero delegado de Fincantieri, lo planteó en la misma línea. “No solo estamos respondiendo a las necesidades de nuestras respectivas marinas, sino sentando las bases de un nuevo estándar en la defensa marítima europea”, afirmó.
Interoperabilidad y ciberseguridad sin misterio
¿Por qué un proyecto insiste tanto en “interoperable”? Porque significa que un barco español puede trabajar con sistemas italianos, franceses o griegos sin que cada operación sea un dolor de cabeza.
Y la “ciberseguridad” tiene un motivo igual de sencillo. Si hoy casi todo pasa por software y redes, un buque moderno también necesita protegerse de ataques digitales que podrían bloquear comunicaciones o dejar fuera de juego a los sensores.
Lo que cambia para la industria naval europea
Europa lleva años intentando reducir la fragmentación en compras militares, sobre todo en el mar. La EPC va en esa dirección, porque persigue una plataforma común y abre la puerta a venderla dentro del propio continente.
Mientras tanto, el mercado se mueve rápido. En agosto de 2025, Noruega anunció que seleccionaba al Reino Unido como socio para comprar al menos cinco fragatas Type 26, en un acuerdo valorado en 10.000 millones de libras.
Y fuera del ámbito de las corbetas, otros países también están cerrando sus propias apuestas. En noviembre de 2025, Polonia comunicó que había seleccionado la oferta sueca de Saab para reemplazar sus submarinos, aunque en ese momento todavía no existía un contrato firmado.
La nota de prensa principal se ha publicado en Navantia.










