Cada vez más fábricas y redes eléctricas dependen de sistemas conectados, de modo que un ciberataque ya no significa solo perder datos, sino parar turbinas o el suministro de agua. Para reducir ese riesgo, NVIDIA se ha aliado con varios gigantes de la ciberseguridad para llevar defensas con inteligencia artificial al corazón de la tecnología operativa.
La propuesta pasa por ejecutar servicios de seguridad sobre sus procesadores de datos BlueField en el propio borde industrial. Allí se integran con herramientas de empresas como Akamai, Forescout, Palo Alto Networks, Siemens y Xage Security para detectar y frenar amenazas en tiempo real sin detener la producción.
Qué es OT y por qué está en el punto de mira
En ciberseguridad se suele hablar de TI, los sistemas de oficina que guardan datos y aplicaciones, mientras que OT es la tecnología operativa que controla procesos físicos como abrir una válvula o arrancar un motor. Cuando alguien ataca OT, el impacto puede notarse en la calle bastante antes de que llegue el informe al correo.
Muchos sistemas de control industrial se diseñaron para ser fiables y durar décadas, no para defenderse de ataques que cambian cada semana. El resultado es una brecha entre ataques modernos y defensas pensadas para otra época, con dispositivos heredados y protocolos antiguos todavía en uso.
Confianza cero y visibilidad para fábricas y plantas
Ese contexto ha puesto en foco la llamada confianza cero, un enfoque que asume que nadie ni nada es fiable. En un entorno así, quién se fía de quién si cada dispositivo, usuario o aplicación tiene que demostrar quién es y qué puede hacer incluso dentro de la propia red de la empresa.
Para hacer viable esa estrategia en entornos industriales, Forescout trabaja con la plataforma BlueField de NVIDIA para descubrir los activos OT e IoT y medir su riesgo en tiempo real. Su software analiza el tráfico de red y aplica segmentación para frenar el movimiento lateral de un atacante sin tocar los sistemas críticos.










