El hallazgo de vida en Marte suena a ciencia ficción, pero cada vez está menos lejos. En marzo de 2025, Curiosity de la NASA detectó en una roca del cráter Gale tres moléculas orgánicas, decano, undecano y dodecano, compuestos que en la Tierra suelen estar ligados a seres vivos. ¿Y en Marte?
Un nuevo estudio, publicado el 4 de febrero en la revista Astrobiology y liderado por Alexander Pavlov, del Centro Goddard de la NASA, ha vuelto a analizar la abundancia de estas moléculas. Tras combinar datos del rover con modelos y experimentos de radiación, el equipo concluye que los procesos no biológicos conocidos no bastan para explicar la cantidad detectada.
Qué ha encontrado exactamente Curiosity
Curiosity aterrizó en Marte en 2012 y desde entonces recorre el cráter Gale, una antigua cuenca que en gran medida estuvo llena de agua. Con su taladro recoge polvo de roca y lo analiza en un minilaboratorio interno para buscar señales químicas de ambientes habitables.
En una de esas muestras, una lutita perforada hace años, los instrumentos detectaron las moléculas orgánicas más grandes vistas en el planeta rojo. Los científicos las interpretan como fragmentos de ácidos grasos preservados en la roca, una idea respaldada por un trabajo de 2025 en PNAS sobre la misma muestra.
Moléculas orgánicas y vida en Marte
En ciencia, molécula orgánica significa simplemente un compuesto basado en carbono, no una prueba automática de vida. Los ácidos grasos, por ejemplo, son cadenas que en la Tierra forman parte de las membranas celulares y de muchos procesos biológicos, aunque también pueden generarse solo con química de rocas y agua.
En Marte, donde la superficie es fría, muy seca y bombardeada por radiación, estas moléculas se destruyen con facilidad. Por eso ya fue noticia cuando se detectaron compuestos orgánicos más simples en Gale en trabajos anteriores. El nuevo resultado añade cadenas más largas y abundantes y sugiere que la química orgánica marciana pudo ser rica en el pasado.
Un viaje atrás en el tiempo de 80 millones de años
El estudio publicado en Astrobiology se preguntó cuánta materia orgánica habría antes de que la radiación la dañara. El equipo usó datos de Curiosity, experimentos donde se bombardean compuestos similares con radiación y modelos matemáticos que permiten rebobinar la historia reciente de la roca unos 80 millones de años.
Los cálculos muestran que, durante ese tiempo, la radiación cósmica habría destruido gran parte del material original, de modo que la roca tuvo que empezar con muchas más moléculas orgánicas de las que se miden hoy. Fuentes no biológicas como meteoritos y polvo cargado de carbono no alcanzan a producir esa abundancia, según el equipo.
Lo que falta para hablar de vida
Entonces, ¿estamos ante una señal clara de vida? La propia NASA, en una nota, destaca que los datos de Curiosity no permiten distinguir entre moléculas producidas por procesos geológicos y moléculas producidas por organismos. El estudio ve razonable plantear un origen biológico, pero recalca que también pueden existir explicaciones no biológicas aún no identificadas.
Al final del día, el objetivo es reducir la lista de posibilidades sin crear falsas expectativas. Para pasar de probabilidad a confirmación harán falta más estudios, misiones que traigan rocas a la Tierra y nuevos instrumentos en rovers como Perseverance. Mientras tanto, cada resultado mantiene viva una pregunta muy simple ¿hubo alguna vez vida en Marte?
El estudio principal se ha publicado en la revista Astrobiology.











