Ucrania ha decidido dejar de jugarse sus comunicaciones militares a la buena voluntad de un único proveedor privado. La empresa ucraniana Stetman ha iniciado el registro internacional de UASAT-NANO, una constelación de 120 nanosatélites de bajo coste que empezará a desplegarse en 2026 para reducir la dependencia de Starlink.
La solicitud llegó a la Unión Internacional de Telecomunicaciones el 17 de febrero, menos de un año después de que Kiev se propusiera contar con una infraestructura de comunicaciones seguras. El sistema está pensado para Fuerzas Armadas, servicios de seguridad e instituciones del Estado en Ucrania y en países aliados. En una guerra en la que un dron o un hospital de campaña dependen de una simple conexión, perder la red puede significar perder vidas, ¿quién querría que todo eso dependiera de un solo proveedor?
Qué es UASAT-NANO y cómo funcionará
UASAT-NANO será una red de nanosatélites, aparatos del tamaño de una caja de zapatos que pesan menos de diez kilos y se fabrican en serie. Orbitarán a unos 550 kilómetros en órbita baja, una franja cercana a la Tierra en la que un satélite tarda alrededor de noventa minutos en dar una vuelta completa, lo que reduce el retraso en las comunicaciones.
La constelación arrancará con 120 satélites y crecerá con lanzamientos anuales hasta completar el despliegue previsto en 2027. El primer aparato será un demostrador con lanzamiento previsto para octubre de 2026 y el hueco en el cohete ya reservado por la empresa. El sistema combinará una arquitectura de núcleo 5G con enlaces resistentes a la guerra electrónica para poder conectar hasta cien mil terminales por país con retrasos mínimos.
Los primeros satélites los construirá la compañía danesa GomSpace, especializada en plataformas de pequeño tamaño para misiones espaciales comerciales, civiles y de defensa. Después la producción migrará a fábricas en territorio ucraniano. En paralelo, Stetman levanta estaciones en tierra, pasarelas y un centro de control y planea contratar unos cincuenta especialistas para operar la red. Los lanzamientos en serie se han reservado con SpaceX, mientras la empresa ucraniana pasa de adaptar terminales Starlink a controlar también los satélites que vuelan sobre su territorio.
La lección de Starlink y el plan B en tierra
Desde los primeros meses de la invasión, Starlink se convirtió en la columna vertebral de las comunicaciones militares ucranianas. Esa red comercial terminó guiando drones, conectando puestos de mando y sosteniendo servicios básicos en ciudades bombardeadas. El éxito dejó claro hasta qué punto un país en guerra quedaba expuesto a las decisiones de una sola empresa.
En febrero de 2026 el Ministerio de Transformación Digital endureció los controles y activó una lista blanca de terminales Starlink tras confirmar que algunas antenas se encendían fuera de los canales oficiales y acababan en manos rusas. El Ministerio de Defensa pactó con SpaceX que solo funcionarían equipos verificados, medida que según Dmytro Stetsenko no ha frenado el trabajo de Stetman. El mensaje es claro, Ucrania no quiere que una decisión de un magnate tecnológico pueda dejar sin conexión a sus tropas.
En paralelo, el Gobierno ha abierto la puerta a operadores móviles militares independientes, con redes privadas que cubren unos treinta kilómetros desde la línea de contacto y sirven como plan B si el satélite falla. Esas redes dependen de torres y centros de datos vulnerables a misiles y sabotajes, por lo que no sustituyen a una constelación en órbita y Kiev busca combinarlas para mantener las órdenes fluyendo incluso cuando todo lo demás se tambalea. La documentación principal del proyecto UASAT-NANO se ha presentado ante la Unión Internacional de Telecomunicaciones.
El comunicado oficial sobre UASAT-NANO se ha publicado en el sitio oficial de UASAT.













