Una tecnología para extraer oxígeno y combustible del CO2 supera una prueba clave, la pieza que faltaba para las bases lunares y marcianas, y el detalle energético que lo cambia todo

Publicado el: 9 de marzo de 2026 a las 18:32
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Luna llena en el cielo nocturno, escenario de futuras bases donde la NASA busca extraer oxígeno del regolito lunar.

Respirar en la Luna sin depender de cohetes cargados de tanques parece menos ciencia ficción y más plan de trabajo. Al fin y al cabo, ¿quién quiere vivir a cientos de miles de kilómetros de casa contando los días hasta el próximo reabastecimiento? Para acercar ese escenario, NASA acaba de poner a prueba una nueva forma de «minar» oxígeno del suelo lunar.

El proyecto, llamado CaRD por Carbothermal Reduction Demonstration, ha combinado por primera vez un concentrador solar, un reactor y el sistema de control en un prototipo integrado y ha confirmado la producción de monóxido de carbono a partir de suelo lunar simulado. Ese gas es la señal de que el oxígeno atrapado en los minerales se está liberando y puede canalizarse hacia equipos que lo separen. NASA ve en esta técnica una pieza central para su plan de vivir y trabajar a largo plazo en la Luna y, más adelante, en Marte.

Por qué la Luna guarda tanto oxígeno

Lo que llamamos regolito lunar es una mezcla de polvo fino y fragmentos de roca que cubre toda la superficie. Los análisis que maneja la NASA indican que casi la mitad de la masa de ese material es oxígeno unido a otros elementos, aunque no en forma de aire sino atrapado en minerales sólidos.

Enviar todo ese oxígeno desde la Tierra en forma de tanques sería como abastecer una ciudad solo con camiones cisterna. Cada kilo que se lanza al espacio cuesta dinero y limita lo que se puede llevar en una misión de varios meses. En las misiones Artemis, que forman el programa de exploración lunar de la agencia, documentos técnicos recientes señalan que extraer oxígeno en destino es una de las grandes brechas tecnológicas que hay que cerrar para que las bases sean viables.

Por eso la NASA y otras agencias hablan de utilización de recursos in situ, en inglés ISRU, que significa usar lo que ya hay en el lugar en lugar de cargarlo todo desde casa. A través de iniciativas como la Lunar Surface Innovation Initiative, la agencia financia tecnologías que convierten polvo, hielo o roca en agua, oxígeno o materiales de construcción, piezas básicas para una presencia humana duradera.

Qué es la reducción carbotérmica y qué ha probado CaRD

La reducción carbotérmica es una técnica industrial que lleva décadas usándose en la Tierra para producir metales y silicio. Consiste en calentar minerales mezclados con una fuente de carbono hasta temperaturas muy altas, de forma que el oxígeno se separa del mineral, forma gases como el monóxido de carbono y deja atrás un material más rico en metal.

El equipo de CaRD en el Centro Espacial Johnson de la NASA ya demostró en un experimento de 2023 que podía extraer oxígeno de suelo lunar simulado en una gran cámara de vacío usando un láser como sustituto del sol. En ese ensayo se detectó monóxido de carbono con un espectrómetro de masas y se comprobó que el reactor diseñado con la empresa Sierra Space funcionaba en condiciones similares a las de la superficie lunar.

La nueva prueba va un paso más allá porque introduce la luz solar real en el sistema. En una demostración integrada reciente, el prototipo combinó un reactor carbotérmico de producción de oxígeno desarrollado por Sierra Space, un concentrador solar diseñado por el Glenn Research Center, espejos de alta precisión fabricados por Composite Mirror Applications y los sistemas de aviónica, software y análisis de gases del Centro Espacial Kennedy de la NASA. El proyecto CaRD está financiado por el programa Game Changing Development de la Dirección de Misiones de Tecnología Espacial, que impulsa tecnologías con potencial para cambiar de forma drástica futuras misiones.

De este prototipo a las futuras bases en la Luna y en Marte

En la prueba reciente, el equipo confirmó que la luz concentrada podía desencadenar la reacción química y producir monóxido de carbono de forma controlada a partir del regolito simulado. Cuando se conecta este flujo de gas a equipos posteriores que lo transforman en oxígeno, la misma tecnología podría alimentar tanques de aire para la tripulación y depósitos de combustible para cohetes en una futura base lunar.

Lo interesante es que el monóxido de carbono no es solo un paso intermedio, también se puede combinar con dióxido de carbono para producir oxígeno y metano. Según la NASA, las mismas cadenas de equipos que se usen en la Luna podrían adaptarse para fabricar oxígeno respirable y combustible en Marte, algo muy alineado con la arquitectura Moon to Mars que define cómo explorar de forma continuada el sistema solar cercano.

Detrás de estos experimentos hay personas concretas que llevan años puliendo la idea. Ingenieros como Aaron Paz, gestor del proyecto CaRD, o Anastasia Ford recuerdan que «esta tecnología tiene el potencial de producir varias veces su propio peso en oxígeno al año en la superficie lunar», algo que en gran medida decidirá si una base puede mantenerse sola. Lo que hoy parece un simple chorro de gas en un laboratorio puede marcar la diferencia entre depender siempre de la Tierra o aprender a vivir del polvo de otros mundos.

La nota de prensa oficial se ha publicado en el Centro Espacial Johnson de la NASA.

Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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