Estados Unidos ha pedido al nuevo gobierno sirio que se aleje de la tecnología china en sus redes de telecomunicaciones, tras años de fuerte dependencia de proveedores de Pekín. ¿Quién controla entonces los cables y las antenas que mantienen conectado al país?
Washington sostiene que esos equipos chocan con sus intereses de seguridad nacional, mientras que Siria insiste en que necesita reconstruir rápido una red devastada por 14 años de guerra. En medio del pulso, empresas del Golfo como la saudí stc ofrecen proyectos de fibra que prometen modernizar la red siria.
Una advertencia directa en plena reconstrucción
Según fuentes diplomáticas, un equipo del Departamento de Estado se reunió en San Francisco con el ministro de Comunicaciones sirio, Abdulsalam Haykal, que viajaba para cerrar acuerdos económicos y tecnológicos. En ese encuentro, los funcionarios estadounidenses pidieron claridad sobre los planes de Damasco para comprar nuevos equipos de telecomunicaciones chinos.
Un diplomático resumió así el mensaje «instó claramente a los sirios a usar tecnología estadounidense o de países aliados en el sector de telecomunicaciones». La posición oficial del Departamento de Estado es que los gobiernos deben priorizar la seguridad y la privacidad por encima del precio cuando compran infraestructura crítica.
Siria depende de Huawei para mantener la red encendida
La red siria llega hoy a duras penas a muchas zonas del país. Los dos únicos operadores, Syriatel y MTN, se apoyan en tecnología de Huawei para más de la mitad de sus antenas y equipos, fruto de años en los que las sanciones dejaron pocas alternativas occidentales.
Fuera de las grandes ciudades, la cobertura es débil y las velocidades apenas superan unos pocos kilobits por segundo, de modo que descargar una foto puede llevar minutos. El Ministerio de Telecomunicaciones defiende que decide según estándares nacionales y que busca diversificar socios sin descuidar la protección de datos.
Sanciones, controles de exportación y un mercado cauteloso
En San Francisco, los representantes sirios recordaron que Damasco quiere trabajar con empresas de Estados Unidos, pero que los controles de exportación y el sobrecumplimiento corporativo complican cualquier acuerdo. Muchos potenciales socios privados siguen alejados del mercado sirio.
En junio de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que puso fin al grueso del programa de sanciones sobre Siria y abrió la puerta a nuevas inversiones. Sin embargo, siguen vigentes restricciones para determinadas tecnologías sensibles y varios analistas señalan que las empresas privadas se mueven con cautela por miedo a que el marco legal cambie de nuevo.
Silklink y el papel de los nuevos socios regionales
Con la red actual al límite, el gobierno sirio intenta atraer capital para modernizar sus infraestructuras. A comienzos de febrero, el grupo saudí stc anunció Silklink, un proyecto de unos 800 millones de dólares para desplegar más de 4.500 kilómetros de fibra óptica, centros de datos y estaciones de cables submarinos que conecten Siria con la región.
El plan aspira a convertir al país en un corredor digital entre Asia y Europa, una especie de nueva ruta de la seda digital. Por ahora no está claro si Estados Unidos ofrecerá apoyo financiero o técnico para reducir la dependencia de equipos chinos, pero al final del día lo que está en juego es quién tendrá la llave de los datos en la Siria que salga de la guerra.














