Bajo el mar, la modernización también cuenta. El comandante en jefe de la Armada rusa, el almirante Alexander Moiseyev, ha dicho que en los próximos diez años su flota de submarinos nucleares multipropósito pasará a estar compuesta por unidades de la clase Yasen y Yasen-M.
La idea es simple de explicar y difícil de ejecutar. Rusia quiere ir retirando varios modelos heredados de la era soviética y reemplazarlos por un solo «caballo de batalla» con tecnología más discreta y un arsenal de misiles más variado, según el propio Moiseyev.
El plan que marca Alexander Moiseyev
El anuncio llegó en una entrevista concedida por Moiseyev al periódico del Ministerio de Defensa ruso Krasnaya Zvezda. Allí señaló que el proyecto Yasen y su versión modernizada Yasen-M, diseñados por la Oficina de Diseño Malakhit dentro de la corporación estatal United Shipbuilding Corporation, «reemplazarán a todos los submarinos de tercera generación» que siguen en servicio.
En el mismo mensaje, el almirante puso el foco en la misión central de estas naves. Dijo que combinan capacidades de búsqueda, ataque y defensa y que su armamento incluye misiles de crucero como Kalibr y Oniks, además de torpedos.
Qué es un submarino Yasen y por qué importa
Cuando se habla de Yasen se habla, en la práctica, de un submarino de ataque de propulsión nuclear. Eso significa que se mueve gracias a un reactor nuclear, así que no depende de recargar baterías como un submarino diésel y puede permanecer sumergido durante largos periodos.
Aquí «proyecto» es, básicamente, el número del diseño, como si fuera el modelo de un coche. En su propia descripción pública, Malakhit presenta el Proyecto 885 como un submarino pensado para cazar otros submarinos, atacar grupos navales y golpear objetivos en tierra.
También se presenta como una plataforma «furtiva», es decir, pensada para ser difícil de detectar. ¿Qué significa eso, en la práctica? Reducir el ruido y otras señales que delatan su presencia, aunque el nivel exacto es información clasificada y en público se habla con estimaciones.
De una flota variada a una flota más uniforme
El objetivo de sustituir varios proyectos distintos por uno solo tiene una lógica práctica. Mantener muchos modelos implica piezas, entrenamientos y reparaciones diferentes, y eso encarece todo, sobre todo en sistemas tan complejos como un submarino nuclear.
Organizaciones de análisis como Nuclear Threat Initiative describen que Rusia ha intentado reorganizar su industria naval bajo un gran paraguas estatal, la United Shipbuilding Corporation, para sostener esa modernización. Al final del día, una flota más uniforme suele facilitar las actualizaciones y la logística, aunque también concentra riesgos si aparece un fallo común.
Misiles de crucero y el salto al Zircon
Parte del interés del Yasen está en su enfoque «multirrol». Un misil de crucero, explicado sin tecnicismos, es como un avión pequeño sin piloto que vuela hacia un objetivo a cientos de kilómetros, guiado por sistemas automáticos.
En los últimos años, además, Moscú ha promocionado el Zircon como un hipersónico, un término que suele usarse para velocidades de varias veces la del sonido. En marzo de 2025, Vladimir Putin presidió la botadura del submarino Perm y, según documentos citados por agencias rusas, sería el primero de esta familia en llevar Zircon como equipo estándar.
Qué hay hoy en servicio y qué viene después
A finales de 2024, el Ministerio de Defensa ruso informó de la incorporación del submarino Arkhangelsk, construido en el astillero Sevmash. Esa entrada en servicio se presentó como parte de la serie Yasen-M y se enmarcó en la idea de seguir sumando unidades de este programa en los próximos años.
El calendario a corto plazo sigue moviéndose, como suele ocurrir con programas industriales largos. En marzo de 2026, Moiseyev afirmó que las pruebas del Perm deberían completarse «este año» y que después se integraría en el Pacífico, mientras continúan los trabajos en otras unidades como Ulyanovsk, Voronezh y Vladivostok.
Por qué esto se mira con lupa fuera de Rusia
Un submarino de ataque no es solo una pieza «defensiva». Por lo general se usa para seguir a otros submarinos, vigilar grupos navales y, si llega el caso, lanzar misiles contra objetivos en el mar o en tierra, así que cualquier mejora en discreción y alcance se traduce en más trabajo para la búsqueda antisubmarina con barcos, aviones y sensores.
Pero conviene bajar el volumen de la expectación. Construir y mantener submarinos nucleares es caro, lento y exigente, y la diferencia real la marcan la disponibilidad, los entrenamientos y el mantenimiento, no solo el diseño. Eso hace que el impacto final dependa tanto de lo que se planea como de lo que realmente llega a navegar.
La entrevista oficial se ha publicado en el periódico del Ministerio de Defensa de Rusia Krasnaya Zvezda.









