La inteligencia artificial ya no es una promesa lejana. Para Javier Sáez, director de IA en Learning Heroes y consultor para grandes empresas, su impacto sobre el empleo de oficina ya se nota.
En el pódcast Tengo un plan, Sáez lanza un aviso a cualquiera que pase el día delante de la pantalla. «Si el tipo de trabajo que tú haces es detrás de un ordenador, deberías estar preocupado», resume. Explica que en los últimos seis meses el panorama ha cambiado de forma radical.
La oficina como nuevo frente de la automatización
El especialista explica que hemos pasado de una promesa con algo de entusiasmo a un momento en el que la IA ya se usa en procesos reales. Recuerda que la definición de inteligencia artificial apunta a resolver problemas del mundo de forma no humana y a gran escala, lo que multiplica la capacidad de trabajo mental de una organización.
A diferencia de la revolución industrial, que transformó sobre todo tareas físicas, ahora el cambio se concentra en la parte cognitiva del empleo. Sáez lo resume en una idea central, porque «lo que vamos a escalar ahora es la habilidad de pensar», algo que hace muy difícil anticipar el alcance del impacto.
Qué trabajo de oficina puede automatizar la IA
Hoy ya es posible dar a un modelo de IA instrucciones claras y cierto nivel de autonomía para que ejecute tareas complejas encadenadas. «Y no estoy hablando de cosas como teóricas de que se podrá, os hablo de lo que ya se puede hacer», subraya, para remarcar que habla de herramientas que ya están disponibles.
Según Sáez, una parte importante de lo que hace quien pasa la jornada delante de un ordenador ya es automatizable. Para reforzar su argumento, cita un estudio de Microsoft sobre el uso de herramientas corporativas. «Siete de cada diez personas están en Microsoft Office, haciendo PowerPoints, Excels, correos o en una llamada de Teams», un trabajo que describe como «alineamiento humano» y que, en sus palabras, «ya es automatizable».
Del tecnócrata al trabajo más humano
El experto sostiene que el trabajo de oficina tal y como se conoce, desde el tecnócrata avanzado hasta el perfil más tecnólogo, ya se puede cambiar por sistemas de IA en muchos casos. También apunta a que podrían ganar peso trabajos más artesanales o claramente humanos, donde el contacto directo importa más que los documentos.
Sáez no plantea un destino cerrado, pero insiste en la necesidad de reaccionar. Recuerda que en enero se han producido despidos en empresas tecnológicas y lanza un mensaje para quien quiera seguir en la capa productiva de la sociedad, porque «tienes que cambiar la forma en la que aportes valor». «La tecnología ya existe y lo que se puede hacer es brutal», concluye, y admite que cree que estamos infravalorando el alcance de esta ola.
El estudio citado se ha publicado en Microsoft.
Foto: Tengo un Plan










