Un billete de la lotería estatal de Arizona, abandonado en el mostrador de una gasolinera, ha acabado en el centro de un pleito millonario. La cadena Circle K ha pedido a un juez del Tribunal Superior del Condado de Maricopa que decida quién es el dueño real de un premio de 12,8 millones de dólares del juego The Pick, uno de los mayores botes en la historia del estado.
La situación parece salida de una conversación de barra de bar, pero ahora se juega en un juzgado. La gran pregunta es si el gerente que compró el billete después de saber que era ganador puede quedarse con el dinero, si el billete ya pertenecía a la empresa o si, al final del día, nadie verá un solo dólar si no se reclama antes del 23 de mayo de 2026.
Cómo un cliente olvidó un billete millonario
El 24 de noviembre de 2025, un cliente entró en un Circle K de Scottsdale y pidió repetir los números que ya usaba para The Pick. El sistema generó 85 billetes de un dólar, pero el cliente solo pagó 60 y salió de la tienda, dejando 25 billetes impresos sobre el mostrador.
Esa noche, uno de esos billetes abandonados acertó los seis números del sorteo. El premio ascendía a 12,8 millones de dólares, el cuarto bote más grande de The Pick y el mayor premio ganado en Arizona desde 2019, según los datos de la Lotería de Arizona. Basta imaginar a alguien que sale con prisas, sin saber que acaba de dejar atrás una pequeña fortuna.
El movimiento del gerente y la respuesta de la empresa
A la mañana siguiente, el gerente de la tienda, Robert Gawlitza, llegó a su turno y supo que en su local se había vendido el billete ganador. Localizó los billetes que el cliente había dejado atrás y comprobó que uno de ellos era el del premio mayor, según los documentos presentados ante el tribunal.
Después fichó la salida, se quitó el uniforme y pidió a otro empleado que le cobrara los billetes restantes por diez dólares, incluyendo el ganador. Firmó el reverso del billete y se lo quedó. Cuando la dirección de Circle K se enteró, ordenó trasladar el billete a sus oficinas corporativas, donde permanece guardado mientras se resuelve el caso.
Qué dicen las normas de la lotería en Arizona
El Código Administrativo de Arizona establece que, cuando un cliente rechaza o abandona un billete y este no se revende, el billete pasa a ser propiedad del minorista, que paga a la Lotería de Arizona por cada impresión. El representante estatal Jeff Weninger explicó que las reglas dejan claro que, si se imprimen de más, el minorista se queda los billetes.
Al mismo tiempo, las normas de la Lotería de Arizona prohíben que los empleados jueguen mientras están trabajando. Gawlitza habría sido consciente de esa limitación, lo que ayuda a entender por qué decidió fichar, cambiarse de ropa y solo entonces comprar los billetes. Para antiguos responsables de la lotería, como John Edgar, acumular 25 billetes sin vender en una sola tienda no es algo habitual y plantea dudas sobre cómo se gestionó la situación desde el principio.
Cuando los empleados intentan quedarse con el premio
Aunque la Lotería de Arizona reconoce que nunca había visto un caso exactamente igual, otras loterías estatales sí han lidiado con historias parecidas. En Iowa, el gerente de una tienda Casey compró un billete de Powerball después de que un empleado escaneara el código y descubriera que valía cien mil dólares. Fue despedido y un juez le denegó las prestaciones por desempleo, tras concluir que solo compró el billete cuando ya sabía que era ganador.
En Massachusetts, la trabajadora de una tienda de conveniencia, Carly Nunes, intentó cobrar un premio de tres millones de dólares de Mega Millions que un cliente había olvidado. Las cámaras de seguridad demostraron que el billete no era suyo, la justicia localizó al verdadero ganador y Nunes acabó declarándose culpable de presentar una reclamación falsa. Otro caso aún más grave fue el de Eddie Tipton, exdirector de seguridad de la Asociación de Loterías Multiestatales, que manipuló sorteos de Hot Lotto y terminó condenado a décadas de prisión y a devolver millones en premios.
Qué puede pasar ahora con los 12,8 millones
El tiempo corre. El billete se tiene que reclamar dentro de los 180 días posteriores al sorteo, y la fecha límite es el 23 de mayo de 2026. Si nadie presenta una reclamación válida, parte del premio se destinará a los beneficiarios de la Lotería de Arizona y el resto volverá al fondo de premios, como ya sucedió en 2019 con un bote de 14,6 millones de dólares que nadie llegó a reclamar.
En el centro del pleito está una cuestión muy concreta. El tribunal debe decidir si la compra de Gawlitza fue una transacción válida o si el billete ya pertenecía a Circle K en cuanto el cliente lo dejó abandonado. La empresa, que recibe una comisión del seis y medio por ciento sobre las ventas de lotería y un bono de diez mil dólares por cada premio mayor superior al millón, tampoco es ajena al resultado. Las cadenas minoristas y las loterías de todo el país observan el caso de cerca, preguntándose si fichar, quitarse el uniforme y comprar un billete que ya se sabe ganador será visto como una laguna legal o como un callejón sin salida.
La información oficial del caso se ha publicado en los documentos del Tribunal Superior del Condado de Maricopa y en los comunicados de la Lotería de Arizona.











