Cada vez que pulsas el botón de imprimir, parece que el papel sale “limpio”. Pero, como recuerda el experto en ciberseguridad José Javier Pastor, hay algo que no ves en esa hoja. “Si supieras lo que tu impresora esconde en cada hoja, dejarías de imprimir tanto”, advierte en un vídeo reciente en TikTok.
Lo que Pastor describe encaja con una realidad que investigadores y universidades llevan años documentando. Muchas impresoras láser en color añaden un código formado por puntos amarillos microscópicos que permite identificar el modelo de impresora, su número de serie e incluso la fecha y la hora de impresión. En otras palabras, el papel que guardas en una carpeta puede seguir hablando de ti mucho después de salir de la pantalla.
Qué es el mensaje oculto de tu impresora
Pastor explica que, al imprimir, algunos modelos “registran un mensaje oculto” en cada hoja mediante un patrón de puntos amarillos tan pequeños que el ojo humano no los distingue. Expertos en seguridad lo llaman código de identificación de máquina, un tipo de esteganografía, es decir, la técnica de esconder información en un soporte aparentemente normal. Investigaciones de la organización de derechos digitales Electronic Frontier Foundation han mostrado que ese patrón puede codificar número de serie de la impresora y marca temporal de la impresión en muchas impresoras láser en color.
Según Pastor, esto significa que “casi cualquier hoja impresa puede ser rastreada hasta el lugar y el momento exacto en el que se imprimió”. Estudios recientes de forensia digital, como un trabajo publicado en 2025 por el Amity Institute of Forensic Science y la National Forensic Sciences University de India, confirman que los puntos amarillos aparecen de forma sistemática en modelos de grandes marcas y pueden usarse para identificar el origen de una impresión con una alta precisión. Nuestro rastro digital, en gran medida, no se queda solo en internet, también salta al papel.
Cómo acabaron esos puntos en tus hojas
Esta “firma invisible” no nació por capricho. A partir de los años ochenta, fabricantes como Xerox y Canon desarrollaron códigos de puntos para tranquilizar a gobiernos preocupados por el uso de impresoras a color en la falsificación de billetes. Años después, documentos obtenidos por la Electronic Frontier Foundation mostraron que el Servicio Secreto de Estados Unidos reconoció acuerdos con varios fabricantes para usar estos códigos con fines antifalsificación.
Con el tiempo, el sistema se convirtió en una herramienta de trabajo para laboratorios forenses que analizan documentos sospechosos. Una hoja escaneada a alta resolución, con los colores ajustados y ampliados, permite hacer visibles los puntos amarillos y reconstruir el patrón. La investigación académica reciente sobre códigos de identificación de impresoras a color describe cómo estos patrones se repiten en cuadrículas y almacenan información básica que ayuda a reconstruir qué dispositivo imprimió un documento y cuándo lo hizo.
Ese poder no es solo teórico. En una filtración de documentos clasificados de una agencia de inteligencia estadounidense en 2017, analistas externos mostraron que los puntos amarillos presentes en las páginas permitían deducir el modelo de impresora y la marca temporal de impresión, información que se sumó a otras pruebas en la investigación oficial. Para una persona corriente puede sonar a película de espías, pero para la policía científica es una herramienta más de su caja de herramientas.
Por qué esto importa para tu privacidad
En el día a día, la mayoría de gente imprime facturas, trabajos o formularios sin pensar en todo esto. Para la gran mayoría, el riesgo práctico es bajo, porque descifrar estos códigos suele requerir equipos especializados y acceso legal a los documentos. Sin embargo, organizaciones como la Electronic Frontier Foundation llevan años advirtiendo de que la misma tecnología que ayuda a perseguir falsificadores podría utilizarse también contra periodistas, activistas o denunciantes que confían en el papel para mantenerse fuera del radar.
Investigadores de la Universidad Técnica de Dresde, como Timo Richter y Stephan Escher, analizaron más de un centenar de impresoras de dieciocho fabricantes y confirmaron que muchos modelos modernos añaden estos puntos en casi todas las impresiones en color. Además desarrollaron DEDA, una herramienta de código abierto que permite detectar y, en ciertos casos, anonimizar los patrones para proteger a denunciantes en contextos de alto riesgo, trabajo que la propia universidad presenta como un equilibrio entre utilidad forense y defensa de la privacidad.
¿Qué puedes hacer tú mientras tanto. En la práctica, eso significa pensar dos veces antes de imprimir información muy sensible, hablar con los equipos de ciberseguridad en empresas u organismos públicos sobre qué impresoras se usan y asumir que el papel ya no es tan anónimo como parecía. En gran medida, el sistema se diseñó para luchar contra delitos graves, pero como recuerda el aviso de Pastor, conviene saber que cada hoja puede llevar una pequeña placa de matrícula oculta.
El trabajo de referencia sobre el análisis y la anonimización de estos puntos se ha publicado en la conferencia ACM Information Hiding and Multimedia Security.














