¿Una nueva base de Estados Unidos en América Latina? Lo que hay, por ahora, es una autorización para una posible venta ligada al diseño y la construcción en la Base Naval del Callao, en Perú, con un techo estimado de 1.500 millones de dólares.
El movimiento importa por dos razones claras. Una tiene que ver con muelles, camiones y espacio en el principal puerto peruano. La otra apunta al tablero del Pacífico, donde el megapuerto de Chancay ya opera y atrae miradas.
Qué se ha aprobado
La Defense Security Cooperation Agency anunció el 15 de enero de 2026 que el Departamento de Estado ha aprobado una posible operación de Foreign Military Sales con el Gobierno de Perú para el diseño y la construcción de instalaciones en el Callao. También informó de que la certificación requerida ya se envió al Congreso de Estados Unidos y de que el coste máximo estimado es de 1.500 millones de dólares.
El texto habla de diseño, obras, gestión del proyecto y estudios de ingeniería, además de inspecciones, planificación y administración de contratos. Incluye apoyo técnico y logístico de personal estadounidense y de empresas contratistas.
Hay dos frases que acotan el alcance. Una es que la operación «will not alter the regional military balance» y la otra es que el trabajo se supervisaría con hasta 20 representantes estadounidenses durante un máximo de diez años.
Qué es el programa FMS
Foreign Military Sales es un programa del Gobierno de Estados Unidos para vender o transferir a otros países servicios, equipos y formación de defensa mediante acuerdos entre gobiernos. La DSCA lo administra y explica que se financia con cargos al comprador extranjero, no con dinero del contribuyente estadounidense.
En la práctica, eso significa que Perú compra a través del sistema de adquisiciones del Departamento de Defensa y no solo con una empresa. Y conviene fijarse en una palabra que se repite, «possible». Es una aprobación para avanzar y negociar, no un contrato cerrado ni la llegada automática de una base estadounidense.
El plan peruano venía de antes
La Marina de Guerra del Perú publicó en junio de 2023 que colocó la primera piedra de la nueva Base Naval del Callao dentro de su Plan Maestro, en un acto encabezado por el almirante Alberto Alcalá Luna.
En esa nota aparecen dos pistas sobre el tipo de apoyo. Se menciona la presencia de la agregaduría militar de Estados Unidos y la asesoría del U.S. Army Corps of Engineers, el cuerpo de ingenieros del Ejército estadounidense.
El Plan Maestro se presenta como un ordenamiento del espacio para usar de forma eficiente los terrenos que queden liberados. La Marina lo conecta con el plan portuario del Callao y con mejoras de accesos promovidas por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
Terreno para que el puerto crezca
Una parte del debate es puro suelo. Un documento del Congreso de la República de Perú sobre el Antepuerto del Callao habla de 20,5 hectáreas habilitadas y añade que la Marina iría cediendo «80 hectáreas adicionales» de forma progresiva al Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
Dicho rápido, una hectárea es más o menos un campo de fútbol. Si el plan se completa, el espacio liberado puede cambiar el movimiento de camiones y cargas en un puerto donde lo civil y lo militar comparten espacio.
Aquí la clave no es solo la defensa. Es logística de diario, colas, accesos y seguridad. Separar mejor esos flujos suele reducir fricciones, pero requiere años de obra y coordinación.
Chancay y el nuevo mapa del Pacífico
El contexto portuario se volvió todavía más visible con Chancay. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones de Perú informó en junio de 2025 de que otorgó la licencia para el inicio oficial de operaciones comerciales del Terminal Portuario de Chancay, tras una fase de prueba iniciada en noviembre de 2024.
Según ese comunicado, el puerto ya había movido 80 mil contenedores estándar, 400 mil toneladas de carga a granel y 3 mil vehículos durante el periodo de prueba. El ministro César Sandoval lo resumió así, «Celebramos un nuevo hito en la historia de la infraestructura portuaria del país».
La propia COSCO SHIPPING Ports sitúa Chancay a unos 78 kilómetros al norte de Lima y describe un terminal con cuatro atraques y una capacidad diseñada de un millón de contenedores estándar al año. Eso explica el foco en la costa central.
Qué pasa ahora
Tras la notificación al Congreso estadounidense, el siguiente tramo suele ser menos vistoso y más burocrático. Negociación, definición de requisitos y, si se firma, un acuerdo que puede quedarse por debajo del máximo anunciado.
También queda por decidir quién construye qué y en qué orden, porque los contratistas principales aún no están fijados. Y si alguien imagina un despliegue militar, aquí el énfasis está en ingeniería, obras y supervisión.
Al final del día, la señal más clara para la gente del Callao quizá no sea una bandera, sino cambios en muelles y accesos. En un Pacífico donde puertos como Chancay ganan peso, cada obra se interpreta con lupa.
La nota oficial principal se ha publicado en la Defense Security Cooperation Agency.










