Científicos desarrollan páncreas artificial con células vivas y que puede ser una esperanza para diabéticos

Publicado el: 25 de febrero de 2026 a las 10:01
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Implante de páncreas artificial con células vivas en el abdomen, diseñado para liberar insulina de forma autónoma.

Investigadores de Israel y de Estados Unidos han desarrollado un implante de células vivas que actúa como un páncreas artificial dentro del cuerpo. En modelos animales, este pequeño dispositivo ha conseguido mantener el azúcar en sangre bajo control de forma continua, sin bombas externas ni pinchazos diarios de insulina.

El proyecto está liderado por el ingeniero químico Shady Farah en el Technion y se ha llevado a cabo junto con universidades punteras de Estados Unidos como Massachusetts Institute of Technology y Harvard University. El trabajo se ha publicado a finales de enero de 2026 y propone una «terapia viva» que fabrica insulina dentro del organismo y se autorregula, algo que hasta ahora solo podía hacer un páncreas sano. Los resultados han aparecido en la revista científica Science Translational Medicine.

Qué es un páncreas artificial vivo

En la diabetes, el páncreas deja de producir suficiente insulina o la produce de forma desordenada, por lo que las personas dependen de medicación de por vida. Un páncreas artificial intenta imitar ese trabajo perdido, midiendo la glucosa en sangre y liberando insulina cuando hace falta sin que el paciente tenga que estar pendiente todo el tiempo.

Hasta ahora, la mayoría de soluciones se basan en sensores externos y bombas o microinfusores que el usuario lleva encima. El nuevo implante, en cambio, es un pequeño paquete de células productoras de insulina escondido bajo la piel que actúa como una farmacia interna, detecta el azúcar en tiempo real y libera la dosis que el cuerpo necesita.

La idea es que, una vez colocado, el dispositivo funcione de manera autónoma durante años y que la persona no tenga que ajustar nada por su cuenta. En los experimentos preclínicos, el sistema ha mantenido niveles estables de glucosa sin necesidad de controles constantes, algo que muchos diabéticos solo logran con mucha disciplina y tecnología encima.

El escudo cristalino que engaña al sistema inmune

El gran problema de este tipo de terapias siempre ha sido el sistema inmune, que tiende a atacar cualquier tejido ajeno que detecta en el cuerpo. Otros intentos de trasplantar células productoras de insulina han fracasado en gran medida porque las defensas acaban dañando el implante o exigen medicación inmunosupresora fuerte, algo difícil de mantener de forma segura durante décadas.

El equipo de Farah ha diseñado una especie de «escudo cristalino» formado por cristales terapéuticos que recubren las cápsulas de células. Ese recubrimiento permite que pasen nutrientes y que salga la insulina, pero esconde el implante frente al sistema inmune, que por lo general ni siquiera lo reconoce como un intruso. La nota de prensa del Technion describe este recubrimiento como un «crystalline shield» pensado para funcionar de manera fiable durante años.

Según los datos del estudio, este escudo ha permitido controlar el azúcar en sangre durante largos periodos en ratones diabéticos y mantener vivas y funcionales las células en primates no humanos. Estas pruebas en animales son un paso importante hacia los ensayos en personas, aunque los propios autores recuerdan que la transición del laboratorio a la clínica suele ser lenta y llena de obstáculos.

Próximos pasos y posibles usos más allá de la diabetes

El siguiente reto será demostrar que el implante es seguro y eficaz en pacientes reales, algo que requiere ensayos clínicos controlados y la aprobación de agencias reguladoras. Hasta entonces, los expertos advierten que se trata de una prueba de concepto muy prometedora, pero todavía lejana del uso rutinario en consultas de endocrinología.

Los investigadores ven en esta plataforma una base adaptable para otras enfermedades crónicas que necesitan proteínas de forma continua, como ciertas formas de hemofilia o trastornos metabólicos raros. En la práctica, eso significaría reprogramar las células del implante para producir otra molécula terapéutica y convertirlas en pequeñas fábricas vivas de medicamento dentro del cuerpo, según la investigación difundida en EurekAlert.

Si algún día funciona bien en humanos, un implante así podría ahorrar a millones de personas buena parte del ritual diario de medirse el azúcar, calcular dosis y ponerse insulina antes de cada comida. También plantearía nuevas preguntas muy terrenales, desde cuánto costará hasta quién tendrá acceso en los sistemas públicos de salud. Al final del día, lo que intenta hacer esta línea de investigación es que la diabetes pese menos en la vida cotidiana, pero sin crear falsas expectativas a corto plazo.

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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