El histórico plan de España y Portugal para lanzar una flota de satélites que vigilará cada rincón de nuestras costas desde el espacio

Publicado el: 25 de febrero de 2026 a las 18:35
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Satélite de observación terrestre sobre la Tierra en órbita, imagen representativa de la Constelación Atlántica de España y Portugal.

La Agencia Espacial Española prevé tener listo el primer aparato a finales de 2026 y apunta a un primer lanzamiento en la primera mitad de 2027, con Open Cosmos al frente del tramo español

La alianza hispanoportuguesa para desplegar una “Constelación Atlántica” de observación de la Tierra entra en fase industrial con un objetivo muy concreto: mirar con más frecuencia el territorio y el océano para mejorar la respuesta ante incendios, temporales, inundaciones o episodios de erosión costera. El plan, impulsado por España y Portugal, prevé 16 satélites operando de forma coordinada, ocho aportados por cada país. En el caso español, la Agencia Espacial Española ha seleccionado a Open Cosmos para liderar el desarrollo del componente nacional.

El calendario que maneja la parte española pasa por un primer satélite de demostración, el Pathfinder, cuya finalización se sitúa a finales de 2026, para optar después a un lanzamiento en la primera mitad de 2027 si el programa mantiene el ritmo previsto. A partir de ahí, la constelación debería ir completándose con más unidades en los años siguientes.

El diseño político del proyecto no se limita a repartir el trabajo en dos mitades. La idea es operar como un sistema compartido, de modo que cada país pueda aprovechar la cobertura completa cuando la constelación sobrevuele su zona de interés. Este tipo de arquitectura busca que la información llegue antes a quienes toman decisiones, desde servicios de emergencias hasta organismos ambientales o marítimos, y reduce la dependencia de compras puntuales de imágenes en crisis.

Qué “mide” el Atlántico desde órbita

La aportación española se apoya en pequeños satélites con una combinación de cargas útiles pensada para usos civiles con impacto inmediato. La Agencia Espacial Española ha detallado, dentro del paquete adjudicado, una cámara multiespectral, tecnología de reflectometría GNSS R para inferencias sobre el estado de la superficie y un módulo para conectividad IoT, con peso industrial español en buena parte de los equipos.

En la práctica, esa mezcla permite vigilar vegetación y humedad, detectar cambios tras incendios, seguir dinámicas costeras y mejorar la trazabilidad de fenómenos que hoy se reconstruyen con más lagunas de tiempo. El enfoque está alineado con una tendencia clara del sector. Más satélites más pequeños para acortar revisitas y obtener series temporales útiles, no solo “fotos bonitas” espaciadas.

La industria española como parte del argumento

La Constelación Atlántica también se presenta como un programa de autonomía estratégica, un término que en el espacio significa asegurar acceso propio a datos críticos, capacidades industriales y ciclos de desarrollo que no dependan de terceros en momentos sensibles. La adjudicación a Open Cosmos se produjo tras un proceso competitivo gestionado por la ESA, con el objetivo explícito de reforzar el tejido industrial nacional y acelerar la madurez del ecosistema de pequeños satélites.

Además de la fabricación, el valor real se juega después en el terreno menos visible. La cadena de procesamiento, la validación científica, la explotación de productos y servicios y la integración con sistemas nacionales de emergencias y vigilancia marítima. Ahí es donde la constelación puede dejar de ser un proyecto tecnológico para convertirse en infraestructura pública de datos.

Málaga como termómetro del “new space” español

El programa ha ido ganando foco en encuentros sectoriales como el Small Satellites and Services International Forum de Málaga, convertido en escaparate de la industria de pequeños satélites y de la conversación europea sobre capacidades duales, resiliencia y comunicaciones seguras.

La presencia de agencias y empresas en esta cita refuerza una idea que el sector repite desde hace años. La carrera espacial ya no va solo de grandes plataformas, también de constelaciones especializadas y de servicios que se contratan como una utilidad estratégica.

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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