En los próximos años, cuando alguien vaya a cambiar de portátil en la oficina o en casa, es muy probable que el vendedor le diga que está delante de un “PC con inteligencia artificial”. No se trata de un eslogan vacío, sino de una apuesta estratégica de Intel para cambiar el estándar del mercado en muy poco tiempo.
La compañía calcula que en 2026 se venderán unos 260 millones de ordenadores en todo el mundo y que aproximadamente 130 millones llevarán un chip específico para tareas de IA dentro del propio dispositivo. Ese bloque de hardware dedicado al cálculo de modelos de IA es lo que, en la práctica, define este nuevo tipo de PC según las previsiones de Intel.
Qué es realmente un PC con inteligencia artificial
Un PC con IA no es un robot de película ni un ordenador que “piensa solo”, sino un equipo que incluye un chip especializado para este tipo de cálculos. Ese componente se conoce como NPU y se encarga de tareas como analizar imágenes o voz sin depender tanto de la nube.
En un ordenador tradicional, casi todo recae sobre el procesador principal y la tarjeta gráfica. Con una NPU, parte del trabajo se desvía a ese chip dedicado y el sistema consume menos energía para ciertas funciones, algo importante en portátiles que pasan muchas horas lejos del enchufe.
Hoy, la mayoría de estos PC con IA se venden en la gama alta, sobre todo en portátiles de empresa y estaciones de trabajo. Incluso algunos mini PC empiezan a incorporar este tipo de hardware para rendir mejor que muchos portátiles de oficina más antiguos en tareas del día a día.
La apuesta de Intel para convertir la IA en el nuevo estándar
La previsión la ha explicado, entre otros directivos, Makoto Ohno, presidente de Intel en Japón, que ve este tipo de equipos como el siguiente paso natural del mercado de PC. Según sus propias palabras, ahora mismo la gente compra estos ordenadores sobre todo por el rendimiento y la autonomía extra que ofrece la NPU, no porque vaya buscando funciones de IA concretas.
Intel quiere cambiar esa percepción en pocos años y que un PC con IA deje de sonar a producto “especial” para convertirse en lo normal. Al final del día, la idea es que cuando alguien renueve su portátil, el nuevo ya venga con este chip sin que tenga que pensarlo demasiado.
Desde la compañía insisten en que no se trata solo de poner la pegatina de moda en la carcasa. El objetivo es que el propio diseño del sistema esté optimizado para aprovechar la IA local en aquellas tareas en las que realmente tiene sentido, desde la seguridad hasta la ofimática avanzada.
Por qué los usuarios todavía no compran el PC “por la IA”
Hay un detalle incómodo que el propio Ohno reconoce y que muchos usuarios notarían si se lo preguntaran con calma. Hoy, casi nadie entra en una tienda diciendo que quiere un “PC con IA” para usar funciones específicas, sino que busca un ordenador rápido, que aguante la jornada y no se cuelgue con varias apps abiertas.
Las aplicaciones que realmente exprimen la NPU siguen siendo limitadas y, en gran medida, bastante invisibles para el usuario medio. En la práctica, lo que se nota es que el equipo va algo más fluido en tareas corrientes, sobre todo si se compara con un portátil de empresa de hace unos años.
Intel también admite que hace falta un salto de software para que estos PC sean útiles de verdad para cualquier persona. Sin programas y servicios pensados para apoyarse en la IA local, el riesgo es que el chip se quede como un extra del que casi nadie es consciente mientras redacta un informe o hace una videollamada.
Qué puede cambiar si la previsión de Intel se cumple
Si la previsión se hace realidad y la mitad de los ordenadores vendidos en 2026 incluyen hardware dedicado de IA, la base instalada cambiará bastante rápido. Eso empujaría a desarrolladores y fabricantes de software a diseñar funciones nuevas que solo tengan sentido cuando el equipo puede ejecutar modelos de IA sin depender tanto de los servidores remotos.
Por otro lado, expertos del sector recuerdan que, sin aplicaciones realmente atractivas, el mercado podría ver estas funciones como algo difícil de justificar más allá de las mejoras de rendimiento. En ese escenario, el “PC con IA” sería, en gran medida, un buen PC moderno que se vende con una etiqueta llamativa.
Para el usuario que solo navega, ve series y trabaja con documentos, la diferencia se notará sobre todo en la sensación de rapidez y en la batería que llega mejor al final del día. La gran incógnita es cuándo llegará ese momento en que alguien compre un ordenador nuevo porque quiere hacer algo concreto con la IA y no solo porque “toca” cambiar de equipo.








