Durante décadas, en muchas casas bastaba con leer «Made in Japan» en la esquina de la tele para dar por sentado que iba a durar años. Esa imagen de calidad se tambalea, porque Panasonic y Sony han decidido que otros fabriquen buena parte de sus televisores, incluidos muchos modelos de gama alta.
Por un lado, Panasonic ha anunciado una alianza con el fabricante chino Skyworth que asumirá producción, ventas y logística de sus teles en Europa y Estados Unidos, mientras la marca japonesa se queda con el diseño y el control de calidad. Por otro lado, Sony ha firmado un acuerdo preliminar con la china TCL para crear una empresa conjunta en la que TCL tendrá el 51 por ciento y se encargará de la fabricación global de sus televisores y equipos de audio para el hogar.
Adiós al «Made in Japan» en los televisores
En la práctica, el movimiento de Panasonic significa que sus nuevas gamas, incluidas las OLED de referencia, saldrán de líneas controladas por Skyworth, mientras la firma nipona marca las especificaciones y valida la imagen final. Según una nota de prensa de Panasonic para Europa, la compañía habla de un «compromiso inquebrantable con la calidad» y promete mantener el soporte posventa para los modelos vendidos hasta marzo de 2026 y los que lleguen después con el nuevo modelo.
En el caso de Sony, la futura empresa conjunta con TCL agrupará todo el negocio de entretenimiento en el hogar, desde el diseño y el desarrollo hasta la fabricación, la logística y el servicio al cliente. De acuerdo con el anuncio oficial publicado por Sony, los nuevos televisores seguirán usando las marcas Sony y Bravia, pero la maquinaria industrial pesada quedará del lado de TCL, que aporta fábricas, paneles y una red global de distribución.
Este paso no llega de la nada. Hace años que fabricantes japoneses como Toshiba, Hitachi, Pioneer o Mitsubishi Electric vendieron o licenciaron sus divisiones de televisión a terceros, en muchos casos a grupos chinos o a ensambladores europeos como Vestel. El resultado es que el peso de las marcas niponas en volumen de teles es hoy residual y se concentra sobre todo en gamas premium.
Cómo las marcas chinas se han quedado con la fabricación
Detrás de estos acuerdos hay un concepto económico bastante simple llamado economías de escala. Cuanto más volumen producen empresas como TCL o Skyworth, más pueden repartir los costes de fábricas, componentes y logística y por eso pueden ofrecer teles similares a un precio mucho menor que sus rivales japoneses. En gran medida, ese control de la cadena de producción, desde el panel hasta el embalaje, es lo que ha hecho que fabricar fuera de China deje de ser rentable para muchas marcas.
Los números del mercado global encajan con este giro. Informes recientes de firmas como Counterpoint Research sitúan a la surcoreana Samsung todavía como líder mundial en televisores, con una cuota de alrededor del diecisiete por ciento en 2025, pero cada vez más presionada por TCL, que ronda el catorce por ciento y llegó a superarla en envíos mensuales a finales de año. Por su parte, Hisense se ha consolidado en el podio, arrebatando a LG el puesto que ostentó durante años en volumen de unidades.
Mientras tanto, los fabricantes japoneses se han ido quedando sin volumen. Datos de casas de análisis como Sigmaintell Consulting y de la propia Counterpoint apuntan a que Sony apenas ronda el dos por ciento de cuota mundial y ocupa ya la décima posición en envíos de televisores. Para muchas de estas compañías, tiene más sentido aportar marca, procesado de imagen y software y dejar la parte más intensiva en capital a socios chinos que ya están produciendo para medio sector.
Qué significa todo esto para quien solo quiere una tele nueva
Si vas a una tienda a por una tele grande para el salón, es probable que sigas viendo logos de Sony o Panasonic en la etiqueta, aunque el chasis haya salido de una fábrica china. Para el usuario, lo que importa por lo general será la combinación de panel, procesador de imagen, sistema operativo y garantía, y ahí estas marcas prometen seguir mandando en las decisiones de diseño aunque ya no monten la tele en casa. Tanto Sony como Panasonic insisten en que su prioridad es mantener la experiencia de imagen y sonido y no perder la confianza de quienes crecieron con ese «Made in Japan» en el mueble del salón.
Por otro lado, para la industria en Japón esto supone menos fábricas propias y más dependencia de alianzas firmadas desde los despachos. Expertos citados en medios financieros advierten de que el centro de gravedad de la electrónica de consumo se ha desplazado primero de Estados Unidos a Japón, luego a Corea del Sur y ahora en gran medida a China, y que recuperar esa capacidad industrial será muy difícil. Al final del día, lo que intentan hacer Sony y Panasonic es asegurar márgenes en un mercado de teles muy exprimido y seguir presentes en el salón, aunque el «Made in Japan» del adhesivo se haya mudado a otra parte del mapa.












