Artemis II no solo es el regreso de astronautas alrededor de la Luna tras más de medio siglo. También es una misión que quiere enseñarse de otra manera, con imágenes más cercanas y menos “de póster”. Y ahí entra una sorpresa muy terrestre, un iPhone 17 Pro Max.
La NASA ha confirmado en su propia cobertura que la tripulación llevará iPhones de Apple para usarlos como cámaras a bordo. En la práctica, eso abre la puerta a selfies y fotos rápidas desde dentro de Orion, con la misma naturalidad con la que cualquiera saca el móvil para guardar un momento.
Un cambio en la forma de contar el espacio
En un episodio de “Houston We Have a Podcast”, el equipo de comunicación de la NASA explicó que Artemis II está pensada para combinar objetivos de prueba con “narrativa visual”. Es decir, hacer la misión comprensible y atractiva sin perder de vista que sigue siendo un vuelo de ensayo, con sistemas que se están poniendo a prueba en tiempo real.
La misión lleva un despliegue de cámaras mucho mayor que Artemis I, con un total de 32 en el conjunto del sistema, según la NASA. Parte de ellas están fuera de la nave y otras son de mano, pensadas para que la tripulación las use dentro de la cabina.
Y aquí llega la novedad. En ese mismo episodio, la NASA subrayó que “la mayor noticia” en imagen era que la tripulación tendría sus propios iPhones, descritos como “teléfonos, pero en realidad cámaras” dentro de la misión.
Un iPhone que funciona más como cámara
La idea no es que Orion se convierta en un “set” de redes sociales. La NASA lo plantea como una herramienta más para capturar vídeo y fotos de alta calidad desde el punto de vista de quien está allí dentro. Si una vista por la ventana impresiona, no hace falta montar un equipo complejo para disparar.
De hecho, ya hay imágenes publicadas por canales oficiales que apuntan al uso del iPhone 17 Pro Max. En Flickr, una foto subida por NASA Johnson detalla en sus metadatos el modelo del iPhone 17 Pro Max y que se usó la cámara frontal, en una imagen tomada el 2 de abril de 2026 durante el viaje hacia la Luna.
Aun así, no es el único equipo a bordo. Reuters también recoge que la misión cuenta con cámaras dedicadas, como Nikon y GoPro, que siguen siendo útiles para situaciones concretas y para cubrir distintos ángulos y condiciones. El iPhone se suma por inmediatez y por lo familiar que resulta para quien lo usa.
Microgravedad y velcro en la cabina
Aquí conviene aclarar un concepto que suena muy técnico, pero es fácil de imaginar. En microgravedad, dentro de la nave, las cosas no “pesan” casi nada y tienden a flotar, como si estuvieras todo el rato en una caída lenta. Por eso un objeto suelto no es solo un estorbo, también puede convertirse en un golpe inesperado si sale disparado.
La propia NASA describe en su documentación de sistemas de tripulación que en Orion se usan soluciones sencillas para fijar equipos a paredes o paneles, como el velcro. Lo menciona, por ejemplo, al hablar de cómo se coloca un calentador de comida en la cabina durante Artemis II.
Ese detalle ayuda a entender por qué un móvil no puede ir “a su aire” en una cápsula. En un entorno tan pequeño, cada objeto tiene que tener sitio, sujeción y un plan para guardarse cuando toca una maniobra delicada. Y sí, suena poco épico, pero es lo que mantiene el orden ahí dentro.
Seguridad y límites del teléfono
Que un dispositivo sea común no significa que entre sin más en una misión lunar. Medios especializados han contado que los iPhones están pensados para foto y vídeo, y que no se les permite conectarse por Wi‑Fi o Bluetooth, precisamente para limitar riesgos y evitar funciones que no pintan nada en vuelo.
También se ha informado de medidas físicas para evitar sustos, como sujetarlos con velcro y guardarlos en bolsillos del traje en fases concretas, como el lanzamiento. Son soluciones muy de andar por casa, pero aplicadas a un lugar donde perder un objeto pequeño puede ser más serio de lo que parece.
Y hay otro punto importante, aunque se hable menos de él. La NASA no plantea que el móvil “publique” nada por su cuenta desde el espacio, sino que el material se integra en el flujo de trabajo de la misión, pasando por equipos de a bordo y por revisión en tierra antes de difundirse.
Qué imágenes veremos y cuándo
La NASA explicó que la tripulación tiene un tiempo diario programado para volcar fotos y vídeos desde sus cámaras a dispositivos de trabajo y bajarlos a la Tierra. La agencia dice que publicará imágenes cada día en canales como Flickr e imágenes oficiales, con equipos preparados para procesarlas, revisarlas y distribuirlas.
Para los momentos más esperados, como el sobrevuelo lunar, también hay previsiones bastante concretas. La NASA calcula que parte de esas imágenes podrían llegar a los equipos de tierra en unas cinco horas, aunque la publicación al público suele retrasarse algo más por el proceso de revisión y preparación.
Todo esto ocurre mientras la misión avanza hacia su objetivo principal, rodear la Luna y regresar, con una tripulación formada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Y sí, entre chequeos, comunicaciones y trabajo, también habrá espacio para una escena sencilla, mirar por la ventana y hacer una foto rápida.
El comunicado oficial se ha publicado en NASA.












