La idea de poner un reactor nuclear bajo tierra suele sonar a ciencia ficción. Pero en Parsons, Kansas, una startup californiana ya está moviendo maquinaria real para intentarlo, con pozos de casi dos kilómetros de profundidad.
El plan de Deep Fission es darle la vuelta al diseño clásico de una central. En vez de levantar enormes estructuras de acero y hormigón en superficie, quiere usar la roca como “caja fuerte” natural y bajar el reactor por un pozo vertical, con la meta de llegar a la criticidad en julio de 2026.
Tres pozos antes del reactor
El 11 de marzo, la empresa empezó a perforar el primero de tres pozos exploratorios en Parsons. Cada uno está pensado para bajar hasta unos 1.830 metros y medir 20 centímetros de diámetro, usando técnicas heredadas de la industria del petróleo y el gas.
Kansas se eligió por una razón práctica, no por marketing. La zona tiene una geología estable y bien documentada, con rocas compactas y de baja permeabilidad, algo clave cuando lo que buscas es que el terreno actúe como barrera.
Estos pozos sirven para comprobar en campo lo que antes eran modelos y suposiciones. También ayudan a afinar la maquinaria y los métodos que, más adelante, tendrían que usarse para perforar el pozo definitivo donde iría el reactor.
La roca como escudo y la presión como aliada
A casi 1.800 metros de profundidad, una columna de agua ejerce una presión enorme. En ese entorno, Deep Fission quiere que parte del trabajo que hoy hacen recipientes de acero muy grueso lo haga la propia presión del agua, sin tanta “metalurgia pesada”.
La otra pieza es la roca alrededor del pozo, que actuaría como una contención natural. En una central convencional, la protección física incluye edificios de varios metros de grosor para evitar que, en un accidente, ciertos materiales salgan al exterior.
Aquí el enfoque es distinto. Si hubiese un problema serio, la idea es que esos productos queden a casi dos kilómetros bajo tierra, separados por capas geológicas estables y con poca capacidad de dejar pasar fluidos.
Qué es un reactor de agua a presión
El diseño propuesto se basa en un presión similar al de los reactores de agua a presión convencionales. Dicho de forma sencilla, el reactor calienta agua para transportar energía y, a partir de ahí, generar vapor que mueve turbinas y produce electricidad.
La gracia del concepto está en el “cómo” más que en el “qué”. Deep Fission plantea un reactor modular adaptado a las limitaciones geométricas de un pozo, pensado para bajarse de forma vertical con un cable hasta una cavidad llena de agua.
En la práctica, esto obliga a rediseñar muchos detalles para que quepan donde deben y funcionen en un espacio estrecho. No es lo mismo montar un sistema en un edificio industrial que encajarlo en un cilindro profundo.
El calendario hacia julio de 2026
La empresa sitúa su objetivo en julio de 2026 por un motivo que va más allá de su propio cronograma. Su trabajo está conectado al Reactor Pilot Program del Departamento de Energía de Estados Unidos, un marco que busca acelerar demostraciones de reactores avanzados fuera de laboratorios nacionales.
Antes de bajar un reactor, la prioridad ahora es validar el sitio. Por eso estos pozos se enfocan en medir con precisión la resistencia de las capas de roca y en confirmar que el terreno se comporta como se espera cuando lo atraviesas y lo instrumentas.
El piloto de la empresa se sitúa en Kansas, en el entorno del Great Plains Industrial Park, y la compañía ya había señalado ese emplazamiento como base para su demostración. Ese anuncio forma parte de su comunicación oficial sobre el proyecto en Kansas.
Dinero, combustible y lo que falta por demostrar
Como casi todo en energía, el debate no es solo técnico, también es económico. Deep Fission sostiene que este enfoque podría reducir costes frente a centrales tradicionales, en parte por evitar grandes obras en superficie y por usar equipos de perforación más estándar.
La empresa también ha comunicado que ha captado 80 millones de dólares de financiación para avanzar. Eso sugiere que el plan tiene inversores dispuestos a apostar por el salto del papel al terreno.
Luego está el tema del combustible. La compañía ha anunciado un acuerdo para comprar uranio poco enriquecido a Urenco, un elemento clave si de verdad quiere operar en el calendario que plantea.
Aun así, el punto crítico está por delante. Queda por demostrar que el pozo se puede construir y operar con la fiabilidad que exige una instalación nuclear, y que el esquema completo convence a reguladores y autoridades. La electricidad puede ser el objetivo final, sobre todo en un mundo con más demanda de electricidad, pero la confianza se gana con datos, no con promesas.
El comunicado oficial se ha publicado en el centro de prensa de Deep Fission.












