Hito histórico en la industria militar: Ucrania lleva años creando la mayor industria de drones sin depender de China y nadie se había dado cuenta

Publicado el: 30 de marzo de 2026 a las 15:41
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soldado ucraniano preparando dron militar de ataque en campo abierto durante la guerra.

Un dron de ataque sencillo puede costar menos de 500 dólares y, aun así, dejar fuera de combate un vehículo muchísimo más caro. Por eso, en Ucrania estos aparatos ya no se fabrican como piezas casi artesanales, sino como un producto que necesita volumen, reposición rápida y una cadena de suministro que no se rompa a la primera.

Lo realmente llamativo no es que Kiev haya roto del todo con China, porque eso todavía no ha pasado. Lo importante es otra cosa, y pesa mucho en plena guerra, ya ha empezado a levantar una industria capaz de sustituir parte de esas piezas críticas por producción propia y apoyo europeo, algo que puede darle margen cuando el frente aprieta y el mercado global se complica.

La lógica del dron barato

Los drones FPV son los que se pilotan viendo la imagen en tiempo real, casi como si el operador fuese dentro del aparato. Esa mezcla de bajo precio, precisión y pérdidas constantes ha cambiado la lógica del combate, hasta el punto de que Ucrania llegó a plantearse la compra de 4,5 millones de FPV en 2025, una escala que suena más a industria de consumo que a arsenal clásico.

Robert Tollast, analista del Royal United Services Institute, resume bien esa diferencia de escala. Su informe subraya que, al ritmo de pérdidas en Ucrania, los pedidos británicos y estadounidenses de 2025 habrían durado apenas unos días, una comparación que explica por qué el país se ha convertido en el gran banco de pruebas de esta guerra.

Menos China, más taller propio

Ese banco de pruebas se ha convertido también en un ecosistema industrial enorme. Oleksandr Bornyakov, del Ministerio de Transformación Digital, sostiene que Ucrania ha pasado de tener 7 empresas de drones en 2022 a más de 500, mientras el Ministerio de Defensa informó de un récord de 3 millones de FPV entregados en 2025 y Kiev ya habla de una meta de 7 millones de drones en 2026.

La clave está en la sustitución pieza a pieza. Datos sectoriales del Snake Island Institute y del Ukrainian Council of Defence Industry apuntan a que la cuota de componentes chinos bajó desde cerca del 90 por ciento a comienzos de 2024 hasta alrededor del 38 por ciento en la primera mitad de 2025, mientras Glib Kanievskyi explicó desde el Ministerio de Defensa que los modelos con más del 50 por ciento de contenido localizado pueden optar a contratos públicos de entre tres y diez años y, además, deben actualizarse cada tres meses para seguir siendo útiles en el frente. No es una cadena de montaje quieta. Es una industria que cambia al ritmo de la guerra.

La independencia tiene techo

Ahora bien, ¿hasta dónde se puede cortar ese cordón? El propio Gobierno ucraniano admite que la dependencia sigue siendo fuerte en baterías de litio, sensores térmicos para operar de noche, sistemas de cálculo y otros componentes delicados, mientras RUSI recuerda que China sigue suministrando alrededor del 80 por ciento del mercado global de pequeños drones y de muchas de sus piezas.

Eso significa que la autonomía total sigue lejos. El informe Building the Arsenal advierte de que las restricciones chinas han encarecido algunas rutas alternativas hasta triplicar costes, y también deja una idea incómoda, incluso cuando una pieza se compra fuera de China, a menudo arrastra materiales o procesos chinos en fases anteriores de la cadena. En la práctica, el hito ucraniano no es una desconexión completa. Es un seguro estratégico.

Del taller al Estado

La otra novedad es que esta carrera ya no depende solo de pequeños fabricantes y soldados improvisando en un sótano. Arsen Zhumadilov, director de la Defence Procurement Agency, ha impulsado una plataforma pública en la que los militares eligen directamente qué drones necesitan, con un presupuesto estatal de más de 128.000 millones de grivnas para sistemas no tripulados en 2025, más de 80 fabricantes presentados y más de 400 tipos de UAV ofrecidos en la fase inicial.

Ese cambio importa porque conecta la fábrica con el frente casi sin intermediarios. Para octubre de 2025, la plataforma ya había tramitado 38.683 drones de ataque, ofrecía 184 modelos de 38 fabricantes y movía entregas en una media de 10 días, con la idea, en palabras de Zhumadilov, de que las decisiones “ya no se toman en oficinas”, sino donde hacen falta de verdad.

Una señal para Europa

Todo esto también tiene lectura política. El Ministerio de Defensa asegura que la cuota de fabricantes ucranianos en las compras militares subió del 46 al 82 por ciento en 2025, y el propio ministerio calcula que la capacidad productiva de su industria de defensa ya alcanzó los 35.000 millones de dólares, con 6.100 millones de financiación exterior movilizados ese mismo año.

Por eso Europa mira cada vez más hacia esa industria en lugar de verla solo como una necesidad temporal de guerra. La Comisión Europea lanzó en febrero de 2026 la EU Drone Alliance con Ucrania, el programa SAFE puede movilizar hasta 150.000 millones de euros en préstamos para inversiones de defensa y Kiev ya ha presentado proyectos por 5.000 millones, mientras más de 600 soluciones ucranianas han sido homologadas con estándares de la OTAN. Al final del día, lo que Ucrania está levantando no es solo una fábrica de drones. Es una forma de resistir hoy y de negociar mañana con más cartas sobre la mesa.

El informe principal se ha publicado en Snake Island Institute.

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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