DJI anunció el 26 de marzo de 2026 su Avata 360, un dron pensado para grabar en 360 grados y decidir el plano más tarde, ya en el ordenador, según el anuncio oficial de DJI. La marca lo presenta como su primera apuesta directa en este formato, justo cuando otros fabricantes ya habían empezado a mover ficha, como Insta360 con Antigravity A1.
La idea suena simple, pero puede cambiar la experiencia para mucha gente, en especial para quien siempre se queda con la duda de si apuntó bien la cámara. Avata 360 combina vídeo en 8K con un vuelo tipo FPV y llega con un precio desde 459 euros, envíos previstos a finales de abril de 2026 y un peso aproximado de 455 gramos.
Qué cambia una cámara 360
¿Qué cambia esto frente a un dron normal? En un dron normal tú eliges el encuadre mientras vuelas, y si te equivocas no hay vuelta atrás. Con una cámara 360 el aparato graba todo alrededor y luego puedes recortar la escena para “mirar” a cualquier lado, como si tuvieras varias cámaras a la vez.
El truco está en cómo se colocan las lentes. En este formato, suelen apuntar hacia arriba y hacia abajo para cubrirlo todo y, al unir las dos mitades del vídeo, el propio dron casi desaparece del plano. Eso facilita tomas limpias que antes pedían más habilidad o más suerte.
Este tipo de drones no llega de la nada. Insta360 contó el 8 de enero de 2026 que su Antigravity A1 iba a “volar primero y encuadrar después”, y lo empujó como un dron ligero para grabación esférica. DJI entra ahora con una propuesta más pesada y orientada a la experiencia FPV, pero con el mismo objetivo de fondo, no perder planos por no mirar al sitio correcto.
Dos modos de cámara y lentes fáciles de reemplazar
Avata 360 usa dos objetivos para crear un vídeo esférico en 8K a 60 fotogramas por segundo y fotos de hasta 120 megapíxeles, con sensores equivalentes a una pulgada. Ese nivel de detalle importa porque te deja recortar una parte del vídeo y aun así mantener una imagen nítida, algo útil si luego quieres publicar en vertical para redes o en horizontal para YouTube.
El módulo de cámara también puede funcionar como cámara frontal. En ese modo, uno de los objetivos apunta hacia delante y el dron graba en 4K a 60 fotogramas por segundo, que es el formato más clásico para quien solo quiere un plano “de dron” sin complicarse.
DJI ha puesto el acento en el mantenimiento. La lente frontal se puede cambiar con un kit de repuesto, una decisión práctica para un dron pensado para volar cerca de obstáculos. En las especificaciones oficiales también aparece memoria interna, 42 GB para grabar sin depender siempre de una tarjeta.
Mandos, gafas y la sensación de volar dentro del plano
La palabra FPV viene de “first person view”, que es volar viendo en directo lo que ve el dron, como en un videojuego. Avata 360 se puede pilotar con mandos tradicionales como DJI RC 2, RC-N2 o RC-N3, pero también con el control de movimiento RC Motion 3, que responde a giros de la mano.
La combinación con gafas compatibles busca una sensación más inmersiva. Aquí es donde la cámara 360 encaja especialmente bien, porque permite mirar a los lados o hacia atrás sin que el dron tenga que girar entero. Si alguna vez has intentado grabar a un ciclista sin perderlo del encuadre, la idea se entiende rápido.
Para sostener esa experiencia, DJI incluye su transmisión de vídeo O4+ con señal en Full HD a 60 fotogramas por segundo y un alcance anunciado de hasta 20 kilómetros. También suma detección de obstáculos alrededor y protectores de hélices integrados, un extra pensado para reducir golpes accidentales cuando el vuelo se complica. En el día a día, la distancia real depende del entorno y de la normativa, pero una señal más estable suele significar menos sustos.
Precio, autonomía y lo que implica volarlo en España
En su lanzamiento, DJI ofrece el dron solo por 459 euros y un kit con DJI RC 2 por 719 euros, además de packs “Vuela Más” y “Motion Vuela Más” que suben a 939 euros y añaden accesorios. Los envíos, según la propia compañía, están previstos para finales de abril de 2026.
La autonomía máxima anunciada es de unos 23 minutos por batería y el peso ronda los 455 gramos, con marcado de clase C1 en la Unión Europea. Eso suele exigir formación A1 y A3, registro como operador y cuidado extra al volar cerca de gente, además del límite general de 120 metros de altura. Para aterrizar estos detalles, la Agencia Europea de Seguridad Aérea resume la categoría abierta y, en España, AESA explica qué se puede hacer en A1, A2 y A3.
Todo esto no es solo papeleo. Significa planificar dónde vuelas, mantener distancia con personas que no participan y evitar zonas sensibles, aunque la cámara 360 te haga sentir que lo controlas todo. Al final, lo más importante sigue siendo lo de siempre, seguridad, sentido común y respetar a quien tienes alrededor.
El anuncio oficial se ha publicado en DJI.













