Imagina que la lámpara del salón no solo ilumina, también te da internet. Esa es la idea detrás de Li‑Fi, una tecnología inalámbrica que usa la luz para enviar datos en lugar de las ondas de radio del Wi‑Fi. Promete conexiones muy rápidas y seguras, pero todavía vive sobre todo en laboratorios, ferias tecnológicas y proyectos piloto.
En 2022 la empresa Kyocera mostró un sistema Li‑Fi capaz de transmitir 90 gigabits por segundo, más de cien veces la velocidad de muchas redes 5G actuales. Al mismo tiempo, la aprobación del estándar 802.11bb por parte de la IEEE ha dado a esta tecnología un marco oficial para empezar a integrarse en el ecosistema Wi‑Fi. La gran pregunta es cuándo saldrá de esos entornos controlados para llegar al techo de tu casa.
Qué es el Li‑Fi y en qué se diferencia del Wi‑Fi
Li‑Fi son las siglas de Light Fidelity y describe una forma de conectarse de manera inalámbrica usando luz visible o infrarroja. En lugar de antenas que emiten radio, se utilizan bombillas LED que se encienden y se apagan a gran velocidad para codificar los datos, algo parecido a un código morse ultrarrápido que nuestro ojo no nota. Un pequeño sensor de luz en el dispositivo hace el trabajo del receptor y vuelve a convertir esos cambios de luz en información digital.
La gran ventaja de este truco es el espectro que utiliza. La banda de radio que aprovecha el Wi‑Fi está cada vez más saturada y sujeta a licencias, mientras que el espectro óptico es enorme y no está tan regulado. En la práctica esto significa más espacio para transmitir datos y menos interferencias de otros aparatos, algo muy útil en hospitales, aviones o fábricas donde las ondas de radio pueden ser un problema.
Otro punto clave es la seguridad. Como la luz no atraviesa paredes ni puertas cerradas, la señal de Li‑Fi se queda dentro de la habitación iluminada. Esto complica mucho que alguien pueda “escuchar” la conexión desde la calle o desde el piso de al lado, algo que sí puede ocurrir con una red Wi‑Fi mal protegida. Para usos militares o entornos muy sensibles, este detalle no es menor.
Ventajas y límites de una conexión que depende de la luz
Los números llaman la atención. En una demostración presentada en la feria CES, Kyocera SLD Laser habló del “sistema Li‑Fi más rápido del mundo” al superar los 90 gigabits por segundo en pruebas de laboratorio, unas cien veces más que muchas conexiones 5G comerciales. Esa velocidad se apoya en la combinación de luz láser y LEDs, y muestra hasta dónde puede llegar esta tecnología cuando se exprime el hardware.
Más allá del récord, Li‑Fi ofrece baja latencia, casi nada de interferencias y una privacidad que por lo general supera a la de una red Wi‑Fi estándar. Para entenderlo en modo cotidiano, cada lámpara crea una especie de burbuja de conectividad que solo alcanza a los dispositivos dentro del cono de luz. Si sales de esa zona, se corta la conexión, pero a cambio nadie que esté fuera puede engancharse a tu señal sin que la luz le llegue también.
El lado menos cómodo llega precisamente de esa dependencia de la luz. Como la señal no atraviesa paredes ni muebles, el alcance típico se queda por debajo de los cuatro o cinco metros y siempre necesita línea de visión razonable entre emisor y receptor. En pruebas públicas de la empresa PureLiFi, un teléfono Android necesitaba una carcasa especial con antenas ópticas y debía apuntar hacia el foco para mantener la conexión, algo que funciona bien en una demo pero que todavía se ve poco práctico para el usuario medio.
Estándares, primeros dispositivos y el camino hasta el salón de casa
Durante años Li‑Fi avanzó a base de prototipos sueltos. La situación cambió cuando la IEEE aprobó el estándar 802.11bb, una extensión del Wi‑Fi que define cómo usar la luz como “otra banda” dentro de la misma familia de protocolos. Gracias a ese paso, los fabricantes pueden tratar el Li‑Fi como una capa física adicional y combinarlo con las bandas de 2,4, 5 o 6 gigahercios que ya usan sus chips.
En paralelo han aparecido los primeros productos pensados para el hogar, como el sistema LiFi@Home mostrado por PureLiFi en el Mobile World Congress, que conectaba un móvil, un televisor y otros equipos mediante un downlight LED en el techo. Más recientemente la misma compañía ha presentado soluciones como Bridge XC Flex, que llevan internet de alta velocidad a través del cristal de las ventanas utilizando enlaces de luz en lugar de cables.
Aun así, la mayoría de despliegues reales se concentran en ámbitos profesionales como defensa, industria o entornos de alta seguridad, donde se valora más la ausencia de interferencias y la protección de la señal que la comodidad de moverse con el portátil por casa. Para que Li‑Fi llegue a salones y dormitorios hará falta integrar los fotoreceptores en móviles, portátiles y routers sin añadir demasiado coste ni accesorios extra, algo en lo que ya trabajan varios fabricantes pero que llevará tiempo.
El estándar oficial de comunicaciones Li‑Fi se ha publicado en la IEEE Standards Association.














