Europa quiere más control sobre sus datos y esa conversación ya se ha colado en el día a día. Ben van der Burg, analista digital neerlandés, lo lanza sin rodeos «Olvídate de usar WhatsApp y Gmail, cambia a estas alternativas europeas».
¿Cuántas veces al día abres WhatsApp o entras en Gmail sin pensarlo? Para Van der Burg, esa rutina tiene letra pequeña, la jurisdicción que manda sobre tus datos. Su planteamiento no es anti tecnológico, es una llamada a reducir dependencia en un momento geopolítico delicado.
Soberanía digital
La soberanía digital es poder decidir dónde se guardan tus mensajes y tus archivos, y qué jueces pueden pedirlos. Es parecido a elegir dónde guardas las llaves de casa, no es miedo, es control.
En esa línea, la Comisión Europea prevé proponer en 2026 una Cloud and AI Development Act para impulsar centros de datos y servicios cloud en la UE. El objetivo declarado es aumentar capacidad y facilitar permisos para proyectos que cumplan criterios de sostenibilidad e innovación.
Van der Burg encaja su aviso en esa misma lógica. Si el proveedor responde ante otro país, tu privacidad depende también de leyes que no has votado y de tribunales que no están cerca.
El choque legal
El punto sensible se llama CLOUD Act, una ley aprobada en Estados Unidos el 23 de marzo de 2018. Eurojust explica que pretende mejorar el acceso a datos en investigaciones cuando los gestionan proveedores de servicios.
El alcance importa. Aunque un servidor esté en Europa, una empresa sujeta a la ley estadounidense puede recibir una orden para entregar datos, y eso puede chocar con el marco europeo de protección de datos.
También hay matices en el debate sobre publicidad. En 2017, Google anunció que el contenido de los correos de la versión gratuita de Gmail dejaría de usarse para personalizar anuncios, pero el argumento de Van der Burg va más allá, quién puede reclamar los datos y bajo qué reglas.
Correo con cifrado
El correo es la puerta de entrada a casi todo, banca, redes sociales y recuperaciones de contraseña. Por eso muchos expertos recomiendan empezar por ahí cuando se habla de privacidad.
Proton Mail, operado por Proton AG en Suiza, describe un modelo de «zero access» para que la empresa no pueda leer el contenido cifrado almacenado. Tuta, con base en Alemania, afirma que cifra también asuntos y contactos, y eso reduce pistas sobre tu vida digital aunque nadie lea el texto.
Soverin va por otra vía, un correo de pago con dominio propio. The Sharing Group, al anunciar su compra en septiembre de 2025, lo presentó como un servicio sin anuncios ni minería de datos y con servidores propios en Países Bajos.
Una nube controlable
Guardar documentos en la nube es cómodo, pero también es delegar custodia. Nextcloud plantea una plataforma de archivos y colaboración que puedes alojar tú mismo o contratar con un proveedor que elijas, y su mensaje central es que el control se queda en tu entorno.
En una pyme, esto se traduce en algo simple. Puedes decidir si tus archivos viven en un servicio gestionado en Europa o en un servidor interno, y eso cambia el mapa de riesgos cuando hay información sensible.
Chats y búsquedas
La mensajería es el hábito más difícil de mover. Threema, una app suiza, permite usar un identificador sin atarlo a un número de teléfono y declara que opera servidores en la zona de Zúrich.
Luego está el buscador, ese filtro por el que pasa casi todo. Ecosia reconoce que sus resultados y anuncios dependen de socios como Microsoft Bing y Google, y un programa de Naciones Unidas la ha descrito como una iniciativa que destina al menos el 80 por ciento de sus beneficios a plantar árboles.
Si quieres resultados tipo Google con menos rastro, Startpage se presenta como intermediario. En su ayuda oficial explica que envía consultas a socios como Google de forma anónima y devuelve los resultados sin que el buscador sepa quién los pidió.
Coste y primeros pasos
La soberanía digital también es hardware, el dispositivo donde todo aterriza. Fairphone ofrece guías y repuestos para reparaciones en casa con herramientas básicas, una forma de alargar la vida del móvil.
El cambio ya se ve en instituciones. El 16 de enero de 2026, la Universidad Radboud de Nimega comunicó que seleccionaba Fairphone como smartphone estándar para sus empleados.
Y queda la parte incómoda, pagar y aprender. Van der Burg lo admite, la privacidad es «un poco más cara y hay que acostumbrarse», por eso su consejo más realista es sustituir una sola herramienta, ver cómo encaja, y luego seguir.
La información oficial sobre la Cloud and AI Development Act se ha publicado en la CE.











