Unas gafas negras, con cámaras frontales y un pequeño procesador colgado al hombro, se han convertido en una de las imágenes curiosas del Mobile World Congress 2026. Son las gafas inteligentes de Biel Glasses, la empresa con sede en el TecnoCampus Mataró-Maresme que ha presentado una nueva versión de su dispositivo para personas con baja visión y ha acelerado sus planes de expansión internacional. El sistema analiza el entorno en tiempo real, detecta obstáculos y los convierte en señales visuales y sonoras para que el usuario pueda moverse con más seguridad. La compañía ha llevado al congreso un modelo más pequeño y portable, con un precio de 4.900 euros, pensado para ir un paso más allá del bastón y el perro guía que, hasta ahora, eran casi las únicas opciones para muchas personas.
De la experiencia de un niño a un producto global
Biel Glasses nació en 2017 a partir de una historia muy concreta, la de Biel, un niño con baja visión y dificultades de movilidad. Sus padres, el médico Jaume Puig y la ingeniera Constanza Lucero, buscaban algo que fuese más allá de las ayudas clásicas y acabaron convirtiendo esa búsqueda en una empresa tecnológica con base en Cataluña. El nombre del hijo se ha transformado en la marca de unas gafas que empiezan a sonar más allá de su entorno local.
La motivación se resume bien en las palabras de Alex Cabañeros, responsable de operaciones de la empresa. «Las soluciones que había solo eran el bastón o el perro guía y estas gafas de realidad mixta intentan ir un poco más allá», explica, subrayando que el objetivo es dar más autonomía sin sustituir del todo las ayudas que ya existen.
La baja visión aparece cuando una persona ve muy poco incluso usando gafas normales o después de una operación, de modo que tareas tan básicas como cruzar una calle o subir al autobús se convierten en un reto diario. Según un proyecto europeo de investigación ligado a estas gafas, más de 200 millones de personas en el mundo viven con problemas de visión que no se corrigen con cirugía, medicación ni lentes convencionales, lo que da una idea del tamaño del reto.
Cómo funcionan las gafas inteligentes de Biel Glasses
Las gafas incorporan cámaras y sensores que captan la escena delante del usuario y la envían a un pequeño procesador que se lleva en el cuerpo, como si fuera un móvil o un miniordenador. Allí, unos algoritmos de inteligencia artificial analizan en tiempo real la distancia a los objetos, los cambios de suelo y otros riesgos, como escalones o señales en la calle, y devuelven la información en forma de gráficos sencillos y avisos de voz.
¿Cómo se traduce todo eso en la vida diaria? En la práctica, eso significa que las gafas pueden marcar por dónde es más seguro avanzar, resaltar un bordillo difícil de ver o avisar de un cruce cercano, adaptando la imagen al resto de visión que conserve la persona. El dispositivo, llamado Biel Smartgaze, combina esa parte digital con óptica de apoyo y ajustes de contraste y zoom para que la escena resulte más clara sin saturar al usuario con detalles.
En el MWC26 la empresa ha mostrado una versión más pequeña y ligera, pensada para resultar menos aparatosa en la calle o en el transporte público. El kit incluye el visor, el procesador externo donde se ejecutan los algoritmos y una batería con unas dos horas y media de autonomía, un conjunto que, según la empresa, busca equilibrar comodidad, duración y precio en ese rango de 4.900 euros.
Antes de llegar al mercado, el sistema se ha probado en varios pilotos en España y en Japón con personas que ya vivían con baja visión desde hace años. Según los datos comunicados por la empresa, las gafas han logrado evitar más del noventa por ciento de los obstáculos en entornos controlados y han mejorado la movilidad de ocho de cada diez participantes, cifras que expertos independientes deberán seguir contrastando en estudios más amplios.
De una startup local a nuevos mercados europeos
El proyecto se ha desarrollado desde el TecnoCampus Mataró-Maresme, un parque universitario y de innovación que en la última década se ha convertido en punto de encuentro entre grados universitarios, investigación y empresas tecnológicas. Desde allí, Biel Glasses ha dado el salto al escaparate del Mobile World Congress, donde comparte espacio con decenas de empresas y centros tecnológicos catalanes y, al mismo tiempo, exhibe una historia muy local que conecta con un problema global.
La compañía comercializa el dispositivo desde noviembre y apunta ahora a nuevos mercados en otros países europeos, con especial interés en el norte del continente. En su última ronda de financiación, la firma anunció acuerdos de distribución en Europa y planes para dar el salto a América del Norte y Asia en los próximos años, siempre que la regulación sanitaria de cada región acompañe ese movimiento.
Para ganar la confianza de médicos y pacientes, Biel Glasses ha trabajado con equipos de la Universidad Rey Juan Carlos, la Universidad Politécnica de Catalunya, el centro tecnológico Leitat y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. El dispositivo cuenta con la homologación como producto médico de clase uno por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, un paso clave para su uso en clínicas y para que las gafas puedan recetarse como una ayuda más dentro del circuito sanitario.
La nota de prensa oficial se ha publicado en la web de Biel Glasses.












