Hubo un tiempo en que llevar un pendrive en el bolsillo bastaba para casi todo. Hoy ya no tanto. Muchos móviles, tablets y portátiles giran alrededor de USB-C, y ese cambio ha dejado a la vieja memoria USB-A en una posición bastante menos cómoda.
¿Hay que darlo por enterrado? No todavía. SanDisk sigue vendiendo memorias dobles con USB-C y USB-A de hasta 2 TB, pero el mercado se mueve hacia conexiones más rápidas como USB4, hacia Thunderbolt 5 y hacia sistemas que ahorran tiempo más que espacio en el llavero.
Por qué el pendrive clásico ya no es la opción automática
La primera razón es muy simple. Apple ya usa USB-C en el iPhone 15 y posteriores, también lo emplea en el iPad, y Microsoft explica que los Surface con ese puerto pueden cargar, sacar vídeo y transferir archivos desde la misma conexión. En la práctica, eso obliga a tirar de adaptadores cuando aparece un pendrive antiguo, y esa pequeña molestia pesa más de lo que parece.
Brad Saunders, presidente del USB Promoter Group, explicó al presentar la evolución de USB4 que el salto de velocidad busca dar más margen a pantallas, almacenamiento y docks. Dicho de forma menos técnica, el ecosistema nuevo se está diseñando para flujos de trabajo más exigentes que el clásico «copiar y pegar» de un pendrive.
Los SSD externos y las tarjetas rápidas toman el relevo
La alternativa que más terreno gana es el SSD externo. Un SSD es una unidad sin piezas móviles y, por lo general, responde mejor que un disco duro clásico cuando toca mover archivos grandes. Samsung ya vende modelos USB-C de 8 TB, unos 8.000 GB, y SanDisk ofrece unidades externas que alcanzan hasta 3.000 MB por segundo mediante Thunderbolt 3.
El HDD externo sigue vivo porque ofrece mucho espacio por menos dinero, con modelos que llegan a 5 TB, aunque a costa de más lentitud y de un mecanismo interno con discos que giran. Yosi Pinto, presidente de la SD Association, presenta SD Express como el siguiente paso de la memoria extraíble para equipos de alto rendimiento. Por eso las tarjetas SD y microSD rápidas siguen ganando sitio en cámaras, drones y consolas portátiles.
La nube gana comodidad pero el pendrive aún tiene trabajo
Guardar en la nube significa dejar tus archivos en servidores remotos y recuperarlos por internet cuando los necesites. iCloud+ llega a 12 TB y Google One parte de 15 GB gratis para las cuentas de Google, mientras Google Drive e iCloud Drive permiten acceder, sincronizar y compartir archivos entre varios dispositivos. Para estudiar, trabajar en grupo o pasar fotos rápido, es difícil competir con esa comodidad.
Pero la nube no gana siempre. Google reconoce que la edición de vídeo y de fotos de alta resolución suele ir mejor con archivos guardados en local, y tanto Microsoft como Apple siguen explicando cómo crear instaladores de sistema en una memoria USB. Al final del día, el pendrive ya no manda, pero conserva un hueco muy concreto cuando falla internet o toca arrancar un equipo desde cero.
La información oficial principal sobre la evolución del estándar USB se ha publicado en USB-IF.












