A veces una carrera no se tuerce por una lesión ni por un mal partido, sino por algo mucho más doméstico. Zé Roberto, exfutbolista brasileño, ha reconocido que su obsesión por jugar a la PlayStation, con Crash Bandicoot como gran tentación, le hizo perder rendimiento en su breve etapa en el Real Madrid.
Lo explicó recordando que llegó muy joven a Europa, recién casado, y que empezó a trasnochar con la consola cuando aún estaba adaptándose a todo. El propio Real Madrid resume aquella etapa como una temporada y media con 21 partidos y tres títulos, pero el jugador insiste en que, por dentro, no estaba a su mejor nivel.
Una PlayStation en el momento equivocado
Según su propio relato, comprarse la consola era un sueño personal que se cumplió en el peor momento posible. Entre la presión de entrenar cada día y la vida nueva en España, añadió horas de juego que recortaban el descanso.
Zé Roberto lo dijo sin rodeos, «jugaba hasta de madrugada, comía mal y dormía poco». Cuenta que empezó a llegar a entrenar cansado, con ojeras, y que el cuerpo respondió como responde casi siempre, bajando el rendimiento.
Su confesión suena cercana porque casi todo el mundo ha vivido algo parecido. ¿Quién no se ha quedado despierto intentando superar un nivel y al día siguiente va con la cabeza espesa? En el fútbol de élite, ese margen se paga rápido.
Crash Bandicoot y el efecto dominó
El problema no era solo jugar, sino la obsesión por terminar el juego. Zé Roberto recuerda que quería completarlo, que no lo conseguía y que eso le generaba estrés, una emoción poco amiga de la recuperación.
Luego llegó el picoteo nocturno, que en su historia aparece casi como un reflejo automático. «Empezaba con una galleta y acababa con la caja entera», contó, y ese hábito terminó empujando a otros hábitos igual de malos.
Dormir menos, comer peor y entrenar cansado es una cadena sencilla de entender. No hace falta ser médico para ver el golpe cuando compites al máximo nivel. Es un efecto dominó.
Dormir también entrena
La idea clave es la recuperación, el tiempo en el que el cuerpo se repara y se prepara para repetir esfuerzos. Si se recortan las horas de sueño, por lo general baja la concentración y se ralentizan reflejos que en un partido deciden jugadas.
El Comité Olímpico Internacional reunió a expertos en 2018 y su consenso, liderado por la psiquiatra deportiva Claudia L. Reardon, subraya que la falta de sueño perjudica el rendimiento en muchos deportes. También recuerda que los adolescentes y los adultos jóvenes suelen necesitar más horas de descanso que un adulto medio.
En una revisión clínica sobre sueño y deportistas, la médica Carly Day, de Purdue University, junto con Naoya Nishino, de Stanford University School of Medicine, y Yuka Tsukahara, de Tokyo Women’s College of Physical Education, insiste en que la «higiene del sueño» es una herramienta real. En la práctica, se trata de horarios estables, un entorno tranquilo y menos estímulos nocturnos.
La lección que alargó su carrera
Con el paso de los años, Zé Roberto dice que cambió su forma de cuidarse y que aprendió a tratar el cuerpo como una herramienta de trabajo. Ese cambio le ayudó a sostener una carrera larga en clubes como Bayer Leverkusen, Bayern de Múnich, Hamburgo y Palmeiras, hasta despedirse del fútbol con 43 años.
El Palmeiras anunció su retirada a finales de noviembre de 2017 y, poco después, el club le incorporó como asesor técnico para seguir cerca del vestuario. En esa despedida dejó una idea que resume la madurez que no tuvo en Madrid, «paré en mi máximo», retirarse cuando todavía podía dar algo más.
Las nuevas distracciones
En esa misma entrevista, Zé Roberto no se quedó solo en la anécdota de los videojuegos. También apuntó que hoy las distracciones cambian de forma y señaló las redes sociales y la exposición constante como riesgos nuevos para perder el foco.
La historia deja un matiz útil para cualquiera que entrene, sea profesional o no. Una noche mala se puede compensar, pero cuando se convierte en rutina, el rendimiento se resiente y el cuerpo lo avisa.
La entrevista principal se ha publicado en ge.globo.













