Parecía el final de una era. Cuando los móviles empezaron a perder la entrada de auriculares, muchos asumieron que el cable desaparecería. Pero los números y las calles están contando otra historia.
En Estados Unidos, las ventas de auriculares con cable han repuntado tras años a la baja y 2026 aceleró el ritmo. No es solo cosa de audiófilos, también hay cansancio con lo inalámbrico. ¿De verdad el Bluetooth era la solución perfecta?
Las ventas repuntan
La firma de análisis Circana detectó el cambio tras cinco años de caídas. En un texto firmado por Ben Arnold, la compañía señala que 2024 terminó 42 millones de dólares por debajo, pero 2025 rebotó y la segunda mitad del año subió un 10 %. En las primeras seis semanas de 2026, los ingresos iban un 20 % por encima del mismo periodo anterior.
El giro no significa que lo inalámbrico esté en retirada. Circana recuerda que los auriculares totalmente inalámbricos representaron el 65 % del dinero del mercado en 2025, así que esto suena más a convivencia que a reemplazo. Aun así, el precio pesa, el promedio de cable rondó los 13 dólares en 2025 y el de Bluetooth rondó 99 dólares.
Por qué el cable suena distinto
El cable tiene una ventaja fácil de explicar, no necesita «hacer malabares» para mandar el audio por el aire. Chris Thomas, editor en la web de reseñas SoundGuys, sostiene que en productos de tienda generalista suele lograrse mejor sonido por el mismo dinero si se elige un buen modelo con cable. Y también hay menos puntos de fallo, enchufas y funciona.
En Bluetooth, el sonido viaja comprimido para poder transmitirse. La pieza clave es el códec, una receta que comprime y luego reconstruye el audio, y no todos se comportan igual. SoundGuys lo desglosa en su guía para entender los códecs Bluetooth, y el efecto se nota cuando la conexión va regular o los dispositivos no se entienden.
La incomodidad de lo inalámbrico
A veces el problema no es la calidad, sino el día a día. La batería se agota justo cuando sales, un auricular se pierde y el emparejamiento decide fallar en el peor momento.
Ailene Doloboff, editora de diálogos en la industria del cine en Los Ángeles, lo resumió sin rodeos. «La gente dice que es más fácil, pero a mí nunca me lo parece», porque con Bluetooth casi siempre hay un paso extra.
La actriz Zoë Kravitz lo llevó al terreno de lo cotidiano en un vídeo breve. «Bluetooth no funciona», dijo, y lo conectó con escenas como una cita en la que la música se corta y la conversación se interrumpe por culpa de la conexión. El fragmento circuló en SubwayTakes y ha servido de espejo para ese tipo de frustración.
El cable como señal cultural
El regreso también tiene algo de gesto. Aryn Grusin, trabajadora social en Portland, contó que volvió a usar cable tras probar los auriculares de su pareja y que le resultan «reconfortantes». «Me gusta que le indiquen al mundo que estoy escuchando algo», dijo, como si el hilo fuese un pequeño aviso de «ahora no».
En redes, el cable se ha convertido incluso en estética. La cuenta de Instagram Wired se dedica justo a eso, fotos de gente llevando auriculares con cable como accesorio visible y despreocupado. Y, de fondo, aparece el deseo de volver a tecnología simple cuando la IA y las funciones nuevas no paran.
Adaptadores y el regreso del dongle
El gran freno es práctico, muchos móviles ya no tienen la entrada de auriculares tradicional. Por eso se han normalizado los modelos con USB-C o Lightning, y los adaptadores que convierten el puerto de carga en una salida de audio. Ese accesorio, el «dongle», es incómodo, pero permite rescatar auriculares antiguos.
Apple quitó la entrada con el iPhone 7 en 2016 y lo explicó en su anuncio oficial. En ese comunicado, Apple también incluyó auriculares con Lightning y un adaptador. Años después, Tim Cook volvió a hablar del tema en una entrevista con la periodista Zoe Kleinman. «Todavía los vendemos», dijo al ver unos auriculares con cable, y añadió que la gente los sigue comprando.
En Nueva York, la tienda especializada Audio 46 lo nota. Delaney Czernikowski, que analiza auriculares para su web, dice que muchos clientes llegan pidiendo cable y preguntando por la comodidad del Bluetooth.
Qué puede cambiar a partir de ahora
Lo más probable es que el debate se quede en algo bastante simple. Para deporte o llamadas, lo inalámbrico sigue siendo cómodo, sobre todo si te mueves mucho y no quieres cables. Para estudiar, jugar o escuchar sin sobresaltos, el cable ofrece una sensación directa que mucha gente echaba de menos.
Y el Bluetooth no se queda quieto. La organización Bluetooth SIG impulsa LE, una evolución que busca mejor rendimiento y más eficiencia, con nuevas bases para mejorar la experiencia. Si esa transición se consolida en móviles y auriculares, parte de los problemas actuales podría reducirse, pero dependerá de qué dispositivos adopten el cambio.
El análisis oficial se ha publicado en Circana.












