Hace 17 años se mudó de casa y lo que acaba de encontrar confirma que el antiguo dueño vivía en el futuro: «No teníamos ni idea de que existiera»

Publicado el: 14 de abril de 2026 a las 18:39
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Televisor oculto en el techo de un porche que desciende con un sistema motorizado tras 17 años sin ser descubierto.

Hay cosas que no esperas encontrar al revisar el cableado de casa. A principios de abril de 2026, un propietario descubrió que su porche tenía un televisor “invisible” desde hacía 17 años, escondido dentro del techo como si fuera una simple trampilla.

La sorpresa vino con final feliz. Sin mando y sin manual, el aparato original no era fácil de usar, pero el dueño logró reactivar el mecanismo y terminó montando su propio televisor de exterior, una de esas soluciones que suenan raras hasta que imaginas un partido al aire libre.

El cable que delató el secreto

Todo empezó con una llamada a un instalador para seguir el rastro de unos cables de red, de los que se usan para internet. Para localizarlos, se suele usar una herramienta que manda una señal por el cable y permite “escucharlo” en el otro extremo.

En mitad del trabajo, algo se activó sin que nadie se diera cuenta. La pista apareció al salir al patio, porque del techo del porche bajó un televisor como si estuviera en un ascensor.

El usuario Big_Communication353 lo relató en Reddit y lo resumió así “Mi televisor no solo estaba montado demasiado alto, también había estado escondido en el techo durante 17 años y no teníamos ni idea”. En su caso, la tele estaba tan alta que directamente desaparecía.

Un elevador de techo olvidado desde 2008

Según explicó el propio propietario, el primer dueño instaló en 2008 un elevador motorizado de techo, un sistema que sube y baja la pantalla para ocultarla cuando no se usa. Un año después, en 2009, la casa cambió de manos y el truco quedó enterrado, literalmente.

Lo curioso es que nadie lo detectó en todo ese tiempo. Ni el segundo propietario lo mencionó, ni el actual vio señales claras, porque desde abajo el conjunto parecía una tapa de acceso más.

¿Te imaginas vivir años en un sitio sin saber que hay una tele encima de tu cabeza? En la práctica, es un recordatorio de lo mucho que puede camuflarse una reforma cuando está bien integrada.

Sin mando y con ayuda desde Melbourne

Cuando el televisor bajó, el problema real fue otro. El propietario se encontró con un equipo que no podía controlar, y solo tenía el nombre del fabricante.

Ahí entra una pieza clave del rompecabezas, el soporte técnico, que seguía disponible desde Melbourne. El elevador se controlaba con infrarrojos, como los mandos clásicos de la tele, y el dueño había estado persiguiendo la pista equivocada.

La reparación no fue lineal. Tras horas de pruebas, el mecanismo por fin respondió, pero el cable de acero de la subida se partió en el segundo intento, así que tocó volver a empezar.

De reliquia a televisor de exterior

El arreglo terminó convirtiéndose en un pequeño proyecto doméstico. El propietario cambió el cable roto siguiendo las instrucciones del fabricante y consiguió que el elevador volviera a funcionar con normalidad.

El televisor que encontró era de 32 pulgadas y, según contó, ya estaba muy anticuado. Un modelo de 40 pulgadas no cabía en el hueco del elevador, así que buscó una pantalla de 37 pulgadas, lo más grande que pudo encajar.

El resultado es un televisor pensado para usar al aire libre, con la terraza como “salón” improvisado. No es un mercado masivo, pero existe, y marcas como Samsung venden modelos orientados a exteriores como The Terrace.

Televisores de exterior, un nicho con reglas propias

Ver la tele fuera tiene gracia, pero también exige otro enfoque. No solo por la lluvia o el polvo, también por los reflejos y por cómo se sujetan las pantallas, que no están pensadas para cualquier soporte.

Por eso hay fabricantes que se especializan en la parte menos glamourosa, los soportes y anclajes. La firma Vogel’s, por ejemplo, ofrece soluciones para montar pantallas en exteriores y lo plantea como una instalación más robusta y protegida que la de un salón.

En un caso como este, el elevador ya venía “de serie” con la casa, pero la idea de fondo es la misma. Si algo va a vivir en un porche, conviene tratarlo como equipo de exterior y no como una tele cualquiera pegada a la pared.

El fenómeno de la tele demasiado alta

La historia encajó como anillo al dedo en TVTooHigh, una comunidad que se dedica a señalar televisores colgados a alturas incómodas y a debatir cómo deberían colocarse. Es el típico debate que empieza con una foto y acaba en una lección de postura.

Detrás del chiste hay un punto práctico. Guías de ergonomía como las de la Clínica Mayo, pensadas para pantallas de ordenador, recomiendan que la parte superior de la pantalla quede a la altura de los ojos o un poco por debajo para no forzar el cuello durante horas.

En muchos hogares, sobre todo en Estados Unidos, la tele acaba sobre la chimenea aunque no sea lo ideal. Y además del cuello, el calor de una chimenea puede castigar la electrónica con el tiempo, algo de lo que suelen alertar instaladores y técnicos.

El relato principal se ha publicado en Reddit, en el subreddit TVTooHigh.

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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