La Armada de España quiere cambiar las fragatas Santa María y su sustituta será la F-110 Flight con 48 celdas de lanzamiento vertical

Publicado el: 18 de abril de 2026 a las 08:01
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Fragata F-111 Bonifaz de la Armada española durante su botadura, perteneciente al programa F-110.

El programa de las fragatas F-110 avanza y ya tiene una fecha marcada en rojo. La primera unidad, la F-111 Bonifaz, está prevista para 2028 y llega para sustituir a la clase Santa María, en servicio desde los años ochenta.

Mientras los astilleros trabajan, en el ámbito naval se reabre una pregunta incómoda. ¿Basta con 16 celdas de lanzamiento vertical para sobrevivir a un combate con drones, misiles antibuque y ataques por saturación? Por eso, la Armada estaría valorando que dos futuras F-110 Flight II monten hasta 48 celdas.

Qué son las celdas verticales

Las celdas de lanzamiento vertical son compartimentos bajo cubierta donde se almacenan misiles listos para salir. En vez de apuntar un lanzador como si fuese un cañón, el misil sale hacia arriba y luego gira, como explica la ficha del MK 41 Vertical Launching System.

En las F-110, el plan base es usar esas celdas para defensa aérea. Ahí encajan misiles como el SM-2, pensado para cubrir distancias medias, y el ESSM, más orientado a derribar amenazas rápidas cerca del barco.

El detalle que suele sorprender es el «quad-pack». El ESSM puede ir en paquetes de cuatro dentro de una sola celda, así que 16 celdas no equivalen necesariamente a 16 misiles. Aun así, saltar a 48 celdas sí cambia el juego, porque multiplica opciones y reserva de munición.

Una fragata hecha para vigilar el fondo

Las F-110 se diseñaron con un foco claro, la guerra antisubmarina, también llamada ASW. El Ministerio de Defensa describe fragatas de unos 145 metros y alrededor de 6.300 toneladas, con armamento que incluye misiles antibuque NSM y una entrega de la primera unidad prevista para finales de abril de 2028 en la Revista Española de Defensa.

Para buscar submarinos no basta con un solo sensor. Thales fue seleccionada para suministrar una suite integrada de sonares y sistemas acústicos para las cinco unidades del programa, según su nota oficial sobre la selección del sistema de sonares.

La capa «de arriba», la que mira al aire, también cuenta. Navantia ha comunicado avances en la integración del radar SPY-7 de Lockheed Martin con el sistema de combate nacional, SCOMBA, un paso clave para detectar y gestionar amenazas aéreas, como recoge en su comunicado sobre la integración del SPY-7 con SCOMBA.

La versión Flight II en la mesa

La idea de reforzar el programa aparece en la planificación a largo plazo. La Armada publicó su visión estratégica Armada 2050, donde plantea cómo evolucionar hacia mediados de siglo y qué capacidades pueden pesar más con el tiempo.

Según informaciones recientes basadas en fuentes de la Armada, una de las opciones es que dos F-110 Flight II añadan un segundo módulo de lanzamiento vertical. El salto sería pasar de 16 a 48 celdas, una cifra que acercaría su capacidad antiaérea a la de escoltas con más énfasis en defensa aérea de área.

Industrialmente, el debate se apoya en una ventaja del diseño. El programa usa construcción modular y ensambla el buque por bloques, lo que permite estudiar cambios de tamaño sin rediseñar todo desde cero. La propuesta pasaría por alargar el casco varios metros para alojar 32 celdas adicionales.

El problema de quedarse sin interceptores

En un combate naval moderno, la calidad importa, pero la cantidad también. Si llegan amenazas en oleadas, con drones baratos, señuelos y misiles antibuque, el barco puede verse obligado a gastar interceptores rápido, incluso aunque sus sensores sean buenos.

A esa capacidad de derribo con munición propia se le suele llamar «hard kill». En la práctica, significa tener misiles para tumbar la amenaza en vez de solo intentar confundirla con contramedidas. Es como salir a un examen con un único bolígrafo, cuando sabes que vas a escribir mucho.

Con 16 celdas puedes cargar una mezcla potente, combinando SM-2 y ESSM en quad-pack, pero el depósito tiene límite. Con 48 celdas, el buque gana margen para aguantar más tiempo, repartir mejor la munición y adaptarse a misiones distintas sin quedarse sin «balas» a mitad del problema.

Europa sube el listón en defensa aérea

En Europa hay fragatas que aceptan cifras similares a las de la F-110 actual porque priorizan la especialización antisubmarina. Pero varios programas están reforzando la defensa aérea, en parte por la amenaza de ataques de saturación.

Un ejemplo es la francesa FDI. Naval Group destaca que integra 32 celdas Sylver para misiles Aster 15 y Aster 30, una apuesta por llevar más interceptores listos en el propio buque, como resume en su ficha de la FDI.

Al final del día, combatir en red ayuda, pero no hace magia. SCOMBA está pensado para interoperar con aliados, pero si un barco tiene que resistir una primera oleada, la munición a bordo sigue siendo un factor decisivo.

Qué puede pasar a partir de aquí

Por ahora, la ampliación a 48 celdas está en fase de estudio y depende de decisiones presupuestarias y de doctrina. La prioridad inmediata es terminar las cinco F-110 ya contratadas y completar la integración de sensores y armas.

Si la variante Flight II llega, sería una evolución natural. Mantendría el foco antisubmarino, pero con una defensa aérea más robusta, algo que hoy suena menos a extra y más a necesidad.

El reportaje principal se ha publicado en Infodefensa.

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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