Desde el 8 de abril de 2026, el Ejército de Tierra mantiene patrullas de presencia y vigilancia en Lanzarote con personal del Regimiento de Infantería «Soria» nº 9. La operación, prevista hasta el lunes 13 de abril de 2026, busca reforzar el control del territorio y aumentar el efecto disuasorio en una zona considerada estratégica.
La actuación forma parte de las Operaciones Permanentes de las Fuerzas Armadas y, en concreto, de las misiones de Presencia, Vigilancia y Disuasión, conocidas como OPVD. La información oficial se ha detallado en una nota del Estado Mayor de la Defensa, que sitúa el despliegue dentro del trabajo cotidiano de vigilancia en territorio nacional.
Patrullas del Soria 9 en distintos puntos de la isla
El contingente desplegado está encuadrado en el Grupo Táctico «Canarias» y realiza patrullas tanto a pie como en vehículos. El objetivo práctico es simple de entender, estar, ver y conocer el terreno de primera mano, sin esperar a que ocurra una emergencia.
El Regimiento «Soria» nº 9 pertenece a la Brigada «Canarias» XVI, una de las grandes unidades del Ejército de Tierra en el archipiélago. En su propia presentación institucional, el Ejército describe al regimiento como una unidad integrada en esa brigada y volcada en actividades operativas y de preparación de manera continuada, según su ficha oficial.
La operación en Lanzarote no se presenta como un despliegue extraordinario, sino como una activación programada dentro de un esquema permanente. En la práctica, eso significa que la rutina de patrullas y presencia se planifica con antelación y se integra en el calendario de vigilancia del territorio.
Qué son las OPVD y por qué se hacen en paz
Las OPVD son misiones que buscan que las Fuerzas Armadas tengan “ojos y oídos” sobre el terreno incluso en tiempos de paz. No se trata solo de patrullar, también se trata de anticipar, detectar señales tempranas y tener una respuesta más rápida si algo se complica.
El Estado Mayor de la Defensa explica que estas operaciones reflejan un compromiso sostenido con la seguridad en los espacios de soberanía e interés nacional. En su descripción general de operaciones en territorio nacional, el EMAD subraya que esta vigilancia funciona todos los días del año y en varios ámbitos, desde el terrestre hasta el ciberespacio.
Detrás de esas siglas hay una idea muy cotidiana, si un lugar se conoce bien, se reacciona mejor. Por eso estas misiones se apoyan en la presencia continuada, no en aparecer solo cuando ya hay un problema encima.
Disuasión y control del terreno en palabras sencillas
La disuasión suena a palabra grande, pero el concepto es bastante directo. Consiste, en gran medida, en hacer que una posible amenaza se lo piense dos veces al ver que hay vigilancia real, constante y organizada.
En su nota sobre Lanzarote, el EMAD resume los objetivos con un lenguaje claro, «reforzar la seguridad» y «ejercer un efecto disuasorio», además de profundizar en el conocimiento del terreno y de la realidad social. Ese último punto suele pasar desapercibido, pero marca la diferencia cuando se necesita actuar rápido y con criterio.
Conocer el entorno no es solo mirar un mapa. Implica saber cómo se mueve la gente, qué zonas concentran actividad, cuáles son puntos sensibles y qué rutas son más útiles si un día hay que apoyar una evacuación, un gran incendio o cualquier otra situación de crisis.
Quién coordina y cómo encaja con la vida en la isla
Estas patrullas también tienen un componente de visibilidad institucional y de proximidad con la población civil. La presencia de militares sobre el terreno facilita la integración de las Fuerzas Armadas en el entorno local y contribuye a reforzar la percepción de seguridad entre la ciudadanía.
La planificación y ejecución de estas misiones recae en el Mando Operativo Terrestre, una estructura de la organización operativa de las Fuerzas Armadas. El EMAD detalla el papel del MOT y sus mandos permanentes en su página sobre organizaciones operativas y OPVD, donde figura al teniente general Julio Salom Herrera como comandante del MOT.
Este modelo se repite en otras zonas fuera de la península, con activaciones que van rotando por territorios y unidades. En un balance publicado el 30 de marzo de 2026, el EMAD recuerda que estas operaciones se ejecutan bajo control del Mando de Operaciones y que, a diario, participan en torno a 850 efectivos en el conjunto de Operaciones Permanentes, según ese informe mensual.
Canarias como zona de interés y entrenamiento real
El archipiélago canario tiene una posición que, por lo general, se considera relevante para el control de espacios marítimos y rutas de paso en el Atlántico cercano. En ese contexto, reforzar la vigilancia terrestre en islas como Lanzarote se entiende como una pieza más dentro de la estabilidad del territorio y la protección de puntos estratégicos.
También hay una lectura interna, de preparación. Patrullar en condiciones reales, con terreno, clima y logística de isla, obliga a afinar procedimientos y a mantener un nivel alto de adiestramiento sin esperar a una operación mayor.
La propia Brigada «Canarias» XVI describe una “doble insularidad”, por la distancia con la península y por el despliegue descentralizado en varias islas, lo que empuja a cooperar más entre unidades. Esa explicación aparece en la presentación oficial de la brigada, dirigida por el general José Ramón Collazo Mazaira, en su web institucional.
La nota de prensa oficial se ha publicado en el Estado Mayor de la Defensa.










