Para muchos jugadores, un golpe de suerte en la máquina tragamonedas se queda en una anécdota que se cuenta en casa. Para la empresaria chilena Lilian Tumani, la jugada de una tarde de noviembre de 2025 se ha convertido en una disputa millonaria con el Casino de Viña del Mar, operado por Enjoy.
Según la medida prejudicial que presentó su defensa, la máquina marcó un premio de 3.816.219.496 pesos chilenos y el salón Open estalló en felicitaciones del personal. Pero el casino sostiene que todo se debió a un fallo del sistema y se niega a pagar, por lo que Tumani ha optado por llevar el caso ante la justicia antes de plantear una demanda completa.
Del golpe de suerte a la disputa por el premio
Eran pasadas las tres de la tarde del 11 de noviembre de 2025 cuando Tumani jugaba en la máquina tragamonedas número 25316 del salón Open del Casino de Viña del Mar. De pronto apareció en pantalla un premio extraordinario, cercano a los 3.800 millones de pesos chilenos, lo que desató un momento de euforia que cualquier jugador reconocería.
De acuerdo con el escrito judicial, tras las felicitaciones iniciales se acercaron a la clienta un supervisor, un técnico, un jefe técnico y otro responsable de máquinas. Le explicaron que el premio que mostraba la tragaperras era un error del sistema y que el pago no era legítimo, mientras abrían la máquina y la manipulaban delante de ella.
Ante la negativa verbal del casino, la empresaria presentó ese mismo día un reclamo formal en las dependencias del recinto. Tres días después regresó acompañada de un notario para comprobar el estado de la máquina, que entonces aparecía apagada, y para dejar por escrito su petición de resguardo de las grabaciones de las cámaras del salón durante las horas clave.
Qué pide la clienta ante el tribunal
La estrategia legal está liderada por el abogado Hugo Botto Oakley, que presentó una medida prejudicial ante el Tercer Juzgado Local de Viña del Mar. Su objetivo es reunir antecedentes técnicos y corporativos del casino antes de interponer una demanda por cumplimiento de contrato con indemnización de perjuicios.
En esa presentación, Botto afirma que su clienta espera que las empresas accionistas de la concesionaria del casino honren el pago del premio obtenido el 11 de noviembre de 2025. Añade que el no pago del premio al que, a su juicio, Tumani tiene derecho causaría un perjuicio que se reclamará por la vía civil si no hay solución.
El juez Omer Viñales acogió la solicitud y fijó una audiencia de exhibición de documentos para el 15 de abril de 2026, citando a ambas partes. En su resolución ordenó a Enjoy Viña del Mar presentar todas las grabaciones del salón Open de ese día en la franja de primera hora de la tarde, además de la identificación completa del programa de juego que estaba operativo en la máquina.
También se requiere la entrega de los registros de mantención de la máquina y del software durante todo su periodo de funcionamiento. A esto se suma el listado de accionistas de Casinos Chile SpA, con el detalle del número de acciones y el porcentaje de participación entre noviembre de 2025 y mediados de enero de 2026, una fotografía poco habitual de la propiedad del negocio en este tipo de conflictos.
La versión del casino y el rol del regulador
El concesionario Casino del Mar respondió por escrito al reclamo inicial el 21 de noviembre de 2025. En esa comunicación informó que no efectuaría el pago del premio porque, según su versión, el comportamiento de la máquina se asociaba a un error en el software y no a un resultado válido del juego.
La relación con las grabaciones del salón también se ha convertido en un punto tenso del caso. Primero se pidió que se asegurara el resguardo del material de vídeo y se entregara una copia, con actas notariales que documentan esa gestión. El 2 de diciembre de 2025 el casino aseguró que las grabaciones estaban debidamente respaldadas, pero no se pronunció sobre la entrega de copias a la jugadora ni remitió esos registros a su defensa.
El 3 de diciembre de 2025, Tumani presentó un reclamo ante la Superintendencia de Casinos y Juegos, que abrió una investigación formal sobre lo ocurrido. Enjoy Viña del Mar ha evitado comentar públicamente el contenido de la medida prejudicial y remite cualquier explicación a ese proceso regulatorio, por lo que el caso avanza en paralelo en la vía administrativa y en la judicial.
El desenlace todavía está abierto y la audiencia de abril será clave para aclarar qué ocurrió en esa máquina y qué peso tiene la tesis del error de software frente al reclamo de la clienta. Mientras tanto, la disputa vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para cualquier jugador que se sienta frente a una tragaperras moderna que depende de un programa informático. Qué pasa cuando el premio de tu vida aparece en pantalla y alguien te dice que todo ha sido un fallo del sistema.











