Imagínate que el foco del salón no solo ilumina la mesa del comedor, también envía pelis, juegos y videollamadas a toda velocidad. Eso es, en gran medida, lo que promete el Li-Fi, una tecnología que usa la luz en lugar de las ondas de radio para llevar internet a casa.
Con cada vez más móviles, consolas y dispositivos conectados, muchas redes Wi-Fi se saturan justo cuando más las necesitas. Por eso el Li-Fi se empieza a probar como un aliado para ofrecer conexiones muy rápidas y seguras en habitaciones concretas usando bombillas LED especiales y un pequeño receptor.
Qué es el Li-Fi y cómo funciona
Li-Fi significa Light Fidelity y describe un sistema de comunicación inalámbrica que transmite datos usando la luz visible. En lugar de antenas de radio, se emplean bombillas LED que se encienden y se apagan tan rápido que el ojo humano ve una luz continua.
Un codificador conectado al router regula esos destellos y envía información digital a un receptor, por ejemplo un pequeño dongle en el portátil o la tableta. En pruebas se ha pasado de unos 10 megabits por segundo iniciales a velocidades de laboratorio de hasta unos 43 gigabits por segundo con luz infrarroja y picos cercanos a 224 gigabits por segundo.
Ventajas y límites del Li-Fi dentro de casa
Las grandes ventajas del Li-Fi en casa son la velocidad potencial, la estabilidad y la seguridad añadida. La luz no atraviesa las paredes, así que la señal se queda en la habitación y resulta mucho más difícil que alguien ajeno pueda interceptarla desde el rellano o desde otro piso.
Además el Li-Fi no genera interferencias electromagnéticas y puede convivir con equipos médicos o aparatos de medida sin molestarlos. La parte menos cómoda es que solo funciona mientras la luz está encendida y llega de forma directa al receptor, por lo que cualquier obstáculo o apagado corta la señal y obliga a instalar varias luminarias, de modo que se concibe como complemento del Wi-Fi.
Cómo usar Li-Fi junto al Wi-Fi en tu vivienda
Para probar el Li-Fi en casa hace falta un kit específico que suele incluir una lámpara o punto de acceso Li-Fi, uno o varios receptores y bombillas LED compatibles. La lámpara se conecta al router con un cable Ethernet y, si es posible, se alimenta mediante PoE, mientras los receptores se enchufan a los dispositivos que quieras conectar y se colocan dentro del cono de luz de la lámpara.
Buena parte del desarrollo de esta tecnología llega de grupos de investigación en comunicaciones ópticas como el Li-Fi Research and Development Centre de la Universidad de Edimburgo, donde el físico alemán Harald Haas impulsa el estudio del Li-Fi. En sus materiales explican que no pretende sustituir al Wi-Fi, sino sumar capacidad, eficiencia y seguridad en entornos donde las redes de radio se quedan cortas.
En la práctica, eso significa que en una vivienda normal lo razonable es combinar ambas tecnologías, reservando el Li-Fi para el escritorio o la zona de juegos y dejando el Wi-Fi para el resto de la casa. Para que todo funcione fluido conviene colocar el router en una zona céntrica y algo elevada, usar la banda de 5 gigahercios siempre que puedas, mantenerlo actualizado y proteger la red con una contraseña fuerte, para que la conexión no sea el cuello de botella cuando todos se conectan a la vez
El trabajo principal se ha difundido desde LiFi Research.













