Mientras el 5G sigue desplegándose en Europa, Bruselas ya trabaja en lo que viene después. El Radio Spectrum Policy Group, el órgano que asesora a la Comisión Europea en política del espectro, sitúa la banda superior de 6 GHz como la «banda principal» para introducir el 6G en Europa con horizonte en 2030.
¿Significa eso que el 5G ya tiene fecha de caducidad? Todavía no. En la práctica, el 5G y el 5G Advanced seguirán siendo el puente durante varios años, mientras 3GPP termina los estudios previos y convierte el 6G en un estándar con reglas técnicas completas.
La banda de 6 GHz es la gran apuesta europea
Una banda de frecuencias es, dicho de forma simple, el carril por el que viaja la señal. La hoja de ruta europea para el 6G coloca el foco en el tramo de 6425 a 7125 MHz, con al menos 540 MHz continuos para mover más datos y dar capacidad extra en ciudades y áreas suburbanas. Además, el tramo de 7125 a 7250 MHz sigue bajo estudio internacional como posible refuerzo.
El argumento europeo es bastante terrenal. Ese bloque puede ayudar a ofrecer más «cobertura y capacidad» usando, en gran medida, emplazamientos de estaciones base ya existentes. Junto a esa gran banda, el RSPG también apunta a 700, 800 y 900 MHz para cobertura amplia y dentro de edificios, a 3,8 a 4,2 GHz para redes locales y a 26 y 42 GHz para puntos con muchísima capacidad.
La fecha existe, pero no es un día cerrado
Aquí está el matiz que se pierde en muchos titulares. Europa no ha fijado un día exacto para encender el 6G, pero sí trabaja con un objetivo claro de lanzamiento en 2030. De hecho, la propia opinión final del RSPG sobre la hoja de ruta del espectro está prevista para junio de 2026.
Por detrás va el trabajo menos vistoso y más decisivo. 3GPP mantiene el 6G en fase de estudios dentro de Release 20 y reserva el trabajo normativo para Release 21. Ese calendario está pensado para encajar con el proceso IMT-2030 y apunta a que las primeras especificaciones completas lleguen entre 2029 y 2030.
El 5G no desaparece y la TDT tampoco sale mañana
Al final del día, lo que intenta hacer Bruselas no es jubilar el 5G antes de tiempo, sino preparar el terreno para una migración gradual. El propio RSPG da por hecho que buena parte del salto al 6G pasará por reutilizar bandas ya armonizadas y por adaptar redes existentes según la estrategia de cada operador. En otras palabras, habrá convivencia, no apagón.
Algo parecido ocurre con la banda de 470 a 694 MHz, hoy muy ligada a la TDT y a otros servicios en muchos países. La Unión Europea mantiene protegidos esos usos al menos hasta 2030 y admite que no todos los Estados miembros van al mismo ritmo. Por eso esa franja se estudia como una opción flexible para el futuro del 6G, capaz de mejorar cobertura en interiores y a gran escala en algunos países, pero no como una decisión cerrada para toda Europa.
El documento principal se ha publicado en el Radio Spectrum Policy Group de la Comisión Europea.














