Un estudio confirma que las personas que llevan meses utilizando la IA tienen este rasgo común: son «neurodivergentes»

Publicado el: 12 de abril de 2026 a las 08:01
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Persona trabajando con inteligencia artificial en ordenador portátil para organizar tareas y mejorar productividad.

¿Te suena esto? En una empresa se compran licencias de inteligencia artificial, se hacen cursos y se anuncia una «gran transformación». Pero pasan los meses y mucha gente usa la IA solo para probar cosas o la abandona.

La experta en transformación del trabajo Mélodie Ardouin cree que el foco está en otra parte. En un análisis reciente sostiene que quienes convierten la IA generativa en herramienta diaria desde el principio suelen ser perfiles neurodivergentes, y que las empresas deberían mirar más de cerca ese patrón.

Qué significa ser neurodivergente

Neurodivergente es una forma de decir que el cerebro procesa la información de manera distinta a lo más habitual. Bajo ese paraguas caben realidades muy diferentes, como autismo, TDAH y dificultades de aprendizaje como la dislexia.

En la práctica, muchas de estas personas viven con una «carga mental» más alta para organizarse, priorizar o arrancar una tarea. Eso no las hace peores en su trabajo, pero sí puede convertir lo cotidiano en una carrera de obstáculos.

Ardouin insiste en que los pioneros de la IA «no son geeks excéntricos». Su idea es que, para muchos, estas herramientas funcionan como una ayuda real para sostener el día a día, no como un capricho tecnológico.

Por qué la IA se siente como un apoyo diario

La IA generativa es un tipo de programa que escribe, resume o propone ideas a partir de ejemplos. Herramientas como ChatGPT o Copilot no piensan como una persona, pero pueden servir como un copiloto para ordenar un texto o convertir una idea suelta en pasos.

Aquí entra un concepto clave, las funciones ejecutivas. Son las «tareas de dirección» del cerebro, como planificar, decidir por dónde empezar y mantener el rumbo cuando hay distracciones.

Para alguien con TDAH, por ejemplo, dividir un proyecto grande en partes pequeñas puede ser lo más difícil. En ese contexto, pedirle a la IA una lista de pasos o una estructura baja el ruido mental.

Lo que dicen los datos sobre uso y cansancio

La intuición no va sola. El informe EY Global Neuroinclusion at Work Study 2025 recoge que un 79% de profesionales neurodivergentes dice usar IA a diario, frente a un 51% de compañeros neurotípicos, que son quienes encajan con el perfil más común.

Ese mismo trabajo describe una paradoja incómoda. Solo un 25% afirma sentirse realmente incluido en su organización, y un 91% dice haberse encontrado al menos un obstáculo para avanzar a nuevos puestos.

El resultado se ve en la puerta de salida. Un 39% planea dejar su empleo en el plazo de un año, y el informe apunta a que las malas relaciones en el trabajo, incluidas microagresiones, empujan esa decisión en muchos casos.

Cuando la IA ayuda a hablar, escribir y seguir una reunión

Otra pieza del puzle llega desde un estudio de EY sobre Microsoft 365 Copilot, centrado en empleados con discapacidad o neurodivergencia. Según ese trabajo, el 91% ve Copilot como una tecnología de apoyo, el 85% cree que puede ayudar a un entorno más inclusivo y el 76% dice que le ayuda a rendir mejor en el trabajo.

El enfoque es muy de vida real. Varios participantes explican que la herramienta les permite tomar notas sin ansiedad, revisar un correo antes de enviarlo o reformular mensajes para evitar malentendidos.

Neil Barnett, responsable de accesibilidad en Microsoft, resume el tono del informe con una idea simple. «Las primeras señales muestran cómo Copilot ayuda a la comunidad de discapacidad y neurodiversidad a prosperar y a contribuir a un entorno más inclusivo».

Productividad y el lado menos visible de la historia

Hablar de neurodivergencia a veces se convierte en un desfile de tópicos, del «genio» al «superpoder». Pero la productividad suele subir por una razón más sencilla, cuando el entorno encaja con la persona y hay apoyos claros.

Deloitte recoge un caso de JPMorgan Chase en el que el banco estima que empleados contratados para roles tecnológicos a través de su programa de neurodiversidad pueden ser entre un 90% y un 140% más productivos que otros en tareas comparables. El dato se presenta como una estimación interna y no como una ley universal, pero es difícil ignorarlo.

También hay ejemplos fuera de los grandes bancos. Una nota de Melwood sobre Enabled Intelligence, dedicada a etiquetar datos para entrenar modelos, afirma que sus equipos han alcanzado tasas de precisión por encima del 95% y que su plantilla incluye una mayoría de trabajadores con discapacidad, entre ellos personas neurodivergentes.

Qué deberían copiar las empresas

La conclusión no es que la IA «solucione» la inclusión. De hecho, los propios informes advierten que ninguna herramienta arregla por sí sola un entorno que no está pensado para todos.

Entonces, ¿qué cambia en la práctica? Empieza por cosas pequeñas, claridad en tareas, expectativas por escrito, flexibilidad razonable y jefes formados para no castigar estilos de comunicación distintos. Al final del día, la adopción real de la IA depende de observar quién ya la usa para quitarse peso de encima y convertir esos trucos en hábitos de equipo, sin perder a esas personas por el camino.

El estudio principal se ha publicado en el informe EY Global Neuroinclusion at Work Study 2025.

Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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