En el norte de Europa, varios ejércitos están mirando el mismo vehículo con cara de urgencia. Finlandia, Suecia, Noruega, Lituania, Estonia y Países Bajos firmaron en junio de 2025 una carta de intenciones, un documento que marca el plan pero no cierra la compra. El ministro finlandés Antti Häkkänen dijo que la idea es ganar rentabilidad en compras grandes sin perder calidad.
Pero el grupo no está grabado en piedra. En abril de 2026, el Gobierno de Estonia anunció que paraliza un programa de 500 millones de euros para adquirir nuevos vehículos de combate y redirige esos fondos hacia defensa aérea y drones. Si esa decisión se mantiene, su peso en una compra conjunta de CV90 podría cambiar.
El pedido que se cocina
Un pedido conjunto suena fácil, varios países piden lo mismo y la fábrica produce en serie. En la práctica es como acordar un único modelo para todos, rápido, sí, pero con muchas decisiones pequeñas por el camino.
Peter Nygren, responsable de desarrollo comercial en BAE Systems Hägglunds, la filial sueca del grupo británico BAE Systems, explicó en 2025 que el calendario apuntaba a una firma en junio de 2026 y que el total podría acercarse a 600 vehículos. También advirtió de que no estaba claro si acabarían todos dentro ni qué versión exacta se elegiría, y eso condiciona precio y plazos. La empresa dice haber entregado alrededor de 1.300 CV90 y tener otros 600 en cartera, y también habló de una inversión de unos 300 millones de dólares para aumentar producción y llegar en 2026 a unas 250 unidades al año, con la puerta abierta a escalar más si la demanda aprieta.
Qué es un CV90
Un vehículo de combate de infantería es, por lo general, un blindado que transporta a un grupo de soldados y les acompaña cuando toca avanzar bajo fuego. No es un simple «autobús blindado», también aporta protección y potencia de fuego para moverse cerca del frente.
En un comunicado corporativo, BAE Systems señala que el CV90 puede integrar distintos sistemas de armas y que su clase de peso va de unas 20 a 38 toneladas. La compañía afirma que se han pedido 1.900 vehículos en 17 variantes y que la flota ha recorrido más de ocho millones de kilómetros, con diez países europeos como clientes y ocho de ellos dentro de la OTAN, la alianza militar. También sostiene que el modelo ha participado en Afganistán y Ucrania, además de operaciones en Liberia.
Comprar juntos también obliga a ceder
Cuando varios países compran el mismo vehículo, se abren ventajas muy prácticas. Puedes compartir repuestos, formación y mantenimiento, y eso facilita operar juntos cuando llega una crisis real, no una demostración en un polígono.
Un informe del Servicio de Estudios del Parlamento Europeo pone el CV90 como ejemplo reciente de este tipo de cooperación. El documento señala que agrupar pedidos puede generar ahorros y dar a la industria una previsión más estable para ampliar fábricas, pero también avisa de los costes ocultos, más burocracia, menos margen para ajustes nacionales y discusiones sobre reparto industrial. En el caso del CV90, la meta citada es una variante estandarizada con entrenamiento, munición y piezas comunes para los participantes.
La fábrica se expande
Los acuerdos de defensa se ganan en papeles y se cumplen en talleres. Para subir el ritmo, hay que ampliar espacio, contratar gente y reforzar pruebas, porque un blindado no sale de la línea como una tostadora.
En Örnsköldsvik, Suecia, la constructora NCC anunció a comienzos de 2026 un contrato para levantar nuevas oficinas y espacios de trabajo de unos 7.500 metros cuadrados. BAE Systems Hägglunds dijo que ese edificio es «un paso importante» en su expansión y desarrollo en la zona.
Peab, por su parte, comunicó un encargo adicional para construir nuevas instalaciones de pruebas e inspección final, valorado en 258 millones de coronas suecas. En ese anuncio, el director de operaciones Peter Sedin señaló que «la demanda está subiendo» y que la compañía trabaja intensamente para aumentar capacidad. Todo eso apunta a una idea simple, no basta con firmar, hay que poder entregar.
Lo que ya se ha firmado en la región
Mientras el gran pedido conjunto sigue en fase de negociación, ya hay contratos recientes que marcan el ritmo. En diciembre de 2024, Suecia y Dinamarca firmaron una compra coordinada de 205 unidades del CV9035 MKIIIC con BAE Systems Hägglunds por un valor total de 25.000 millones de coronas suecas, con 115 vehículos para Dinamarca, 50 para Suecia y otros 40 pensados para Ucrania. El ministro sueco Pål Jonson dijo que estas inversiones ayudan a «hacer Europa, y especialmente Ucrania, más segura».
Dinamarca, además, amplió la cifra en noviembre de 2025 con un contrato para 44 vehículos adicionales, según la agencia de compras FMI. El objetivo declarado era acelerar la llegada a una flota unificada de 159 vehículos modernos, y el jefe del Ejército danés, Peter Boysen, subrayó que este tipo de blindado es «una parte esencial» del poder de combate de una brigada pesada.
La nota de prensa oficial se ha publicado en el Ministerio de Defensa de Finlandia.









