China se adelanta a las guerras del futuro y confirma que su Ejército está construyendo la gran muralla cuántica con 10 armas de ciberguerra

Publicado el: 22 de abril de 2026 a las 12:32
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Satélite cuántico Micius de China transmitiendo datos en una red de comunicaciones cuánticas para uso militar.

¿Y si un mando pudiera ver el conflicto casi como quien mira el tráfico en el móvil, con todo actualizándose a la vez? El Ejército chino afirma que está desarrollando más de 10 herramientas experimentales de ciberguerra basadas en tecnología cuántica y que varias ya se están probando en misiones de primera línea. El proyecto estaría coordinado desde un laboratorio de supercomputación de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa y, según un investigador llamado Liu Wei, busca crear “nuevos modelos” de conocimiento del campo de batalla impulsados por la ciberseguridad.

El mensaje de fondo es claro. China quiere decidir más rápido, detectar mejor y no depender tanto de señales fáciles de bloquear o falsificar, como el GPS. Pero gran parte de lo que se cuenta sobre estas capacidades es difícil de comprobar desde fuera y, en cuántica, la distancia entre el laboratorio y el campo real suele ser larga.

Un proyecto con prisa

En lo que describe Pekín, la clave es la velocidad. La idea es usar computación cuántica, junto con nube e inteligencia artificial, para procesar grandes volúmenes de datos y convertirlos en una imagen útil de la situación, no en un “mar” de información. En la práctica, eso significa que el valor no está solo en captar señales o datos, sino en ordenarlos y convertirlos en decisiones.

También hay un componente muy terrenal. El propio discurso chino insiste en que estos sistemas se están diseñando con feedback de unidades operativas, para que encajen con necesidades reales y no se queden como una demo bonita. Suena a un intento de acortar el camino entre la investigación y el uso militar, algo que muchos ejércitos persiguen desde hace años.

Qué significa cuántico

“Cuántico” no es magia, aunque a veces se venda así. Es la física que describe cómo se comportan las cosas cuando son extremadamente pequeñas, como átomos o partículas de luz. En ese mundo, medir o interactuar con el sistema puede cambiarlo, y aparecen efectos que en la vida diaria no notamos.

De esa rareza salen tres familias de tecnologías. La primera son los ordenadores cuánticos, que no sirven para todo, pero podrían acelerar tareas concretas. La segunda es la comunicación cuántica, pensada para detectar intentos de espionaje en ciertos tipos de transmisión. La tercera son los sensores cuánticos, que buscan medir cambios minúsculos con una precisión que a veces supera a la instrumentación clásica.

Mapas en segundos

El Ejército chino plantea que el cuello de botella de la guerra moderna ya no es solo mover tropas o misiles, sino entender qué está pasando antes que el rival. Por eso habla de procesar datos del campo de batalla en segundos, algo que con ordenadores clásicos podría llevar mucho más. La ambición es que el “mapa” mental del mando se actualice casi al instante, incluso si el entorno cambia rápido.

Aquí conviene bajar el tono. Los sistemas cuánticos suelen ser delicados y, a menudo, necesitan condiciones exigentes para funcionar bien, como aislamiento o control extremo del entorno. Por eso, cuando se habla de despliegues reales, muchos expertos esperan soluciones híbridas, con supercomputación clásica haciendo la mayor parte del trabajo y componentes cuánticos aportando ventajas puntuales.

Detectar y localizar

Para “ver” mejor, China también empuja el área de sensores. Un ejemplo más tangible llegó en octubre de 2025 desde Hefei, donde un equipo que une a la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, el Instituto de Innovación en Información Cuántica de la Academia China de Ciencias y la empresa Guodun Quantum presentó un detector de fotones de cuatro canales diseñado para captar señales de luz extremadamente débiles. Sus responsables lo describieron como unos “ojos” clave para sistemas como la distribución de claves cuánticas y ciertos tipos de lidar, que es una forma de medir usando pulsos de luz.

Ahora bien, de ahí a “radares cuánticos” capaces de cambiar las reglas hay un salto. Un repaso en IEEE Microwave Magazine, firmado por David Luong, Bhashyam Balaji y Sreeraman Rajan, subraya que el radar cuántico es un campo todavía joven y con retos serios, desde la fragilidad de algunos efectos cuánticos hasta la complejidad del equipo necesario. En escenarios de largo alcance, muchas aproximaciones siguen siendo más promesa que producto.

La investigación académica también pone matices. Un trabajo de 2025 en Communications Physics, con Quntao Zhuang y colegas, explica que las ventajas de ciertos métodos de detección basados en entrelazamiento se han visto limitadas a escenarios poco realistas por potencia y por simplicidad del objetivo, y propone redes para acercar la idea a situaciones más complejas. Dicho de otro modo, la ciencia avanza, pero aún está resolviendo problemas básicos para que esto sea práctico fuera del laboratorio.

Navegar sin satélites

Si alguna vez te ha fallado el GPS en un túnel, ya tienes la versión doméstica del problema. En el ámbito militar, el riesgo es mayor porque las señales de posicionamiento pueden interferirse o falsificarse, y eso afecta a drones, aviones, barcos y munición guiada. Un informe del Center for a New American Security, firmado por Constanza M. Vidal Bustamante, describe cómo el bloqueo y la suplantación del GPS se han convertido en una vulnerabilidad real y por qué los sensores cuánticos se ven como una alternativa para navegación en entornos disputados.

China también exhibe avances en esa línea. En mayo de 2025, Science China Press difundió una nota sobre un giroscopio basado en átomos fríos operando en la estación espacial china, desarrollado por el equipo de Mingsheng Zhan en la Academia de Innovación en Ciencia y Tecnología de Medición de Precisión de la Academia China de Ciencias, con Xi Chen y Jin Wang como coautores correspondientes. La idea, explicada de forma simple, es usar átomos enfriados al límite para que actúen como una referencia ultraestable y medir rotación y aceleración con mucha sensibilidad, algo útil cuando las señales externas no son fiables.

La carrera y los límites

Nada de esto aparece de la nada. China lleva años invirtiendo en comunicación cuántica y, ya en 2016, lanzó el satélite QUESS, apodado “Micius”, con objetivos como la distribución de claves cuánticas y la distribución de entrelazamiento, según explicó la Academia China de Ciencias en su propia web. Pan Jianwei, científico líder del proyecto, habló entonces de una red global de comunicaciones cuánticas como meta a largo plazo.

La lectura estratégica es incómoda y bastante humana. Si un país cree que puede ver antes, decidir antes y navegar sin depender de señales vulnerables, intentará convertirlo en ventaja, aunque sea parcial. Pero entre prototipo, demostración y despliegue real hay años de ingeniería, pruebas y, sobre todo, datos públicos que en temas militares suelen escasear.

El estudio principal se ha publicado en Science and Technology Daily.

Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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