La Fuerza Aérea de Estados Unidos ha frenado la retirada del A-10C Thunderbolt II, el avión de ataque conocido como Warthog. El secretario de la Fuerza Aérea, el Dr. Troy E. Meink, anunció que seguirá en servicio al menos hasta 2030 en una publicación.
¿Quién iba a decir que un avión con casi medio siglo seguiría siendo noticia en 2026? La decisión llega con operaciones activas en Oriente Medio y con la industria militar intentando acelerar la fabricación de nuevos cazas. En la práctica, compra tiempo.
Decisión y calendario
Meink explicó que, tras consultarlo con el secretario de Defensa Pete Hegseth, la Fuerza Aérea «extenderá» el A-10 hasta 2030 para «preservar la capacidad de combate» mientras la Defense Industrial Base aumenta la producción. En el mismo mensaje agradeció el apoyo del presidente Donald Trump y dejó caer una promesa simple, «habrá más información».
Este pulso viene de lejos. Un informe de 2015 del Congressional Research Service ya repasaba intentos anteriores de retirar el A-10 y cómo el Congreso ha frenado recortes cuando no ve un sustituto claro. La extensión actual apunta, además, a mantener un pequeño núcleo de unidades, con planes que sitúan escuadrones en Moody Air Force Base y un escuadrón de reserva en Whiteman Air Force Base.
Por qué importa el Warthog
El A-10 nació para una misión muy concreta, apoyar a tropas en tierra cuando la pelea está cerca. Ese trabajo se llama apoyo aéreo cercano y, dicho sin tecnicismos, es cuando un avión protege a soldados y vehículos propios atacando objetivos a poca distancia de ellos. La ficha oficial del A-10C de la U.S. Air Force lo describe como un aparato pensado para resistir, permanecer en la zona y atacar con precisión.
Esa «persistencia» en el aire es parte de su fama. Puede quedarse más tiempo buscando objetivos y, si hace falta, volver a entrar con rapidez, algo útil cuando la situación en el suelo cambia en minutos. Al mismo tiempo, sus críticos recuerdan que mantener un avión veterano consume repuestos, mecánicos y horas de taller que podrían ir a flotas más nuevas.
La presión de Oriente Medio
El giro de guion coincide con una fase de operaciones intensas en la región. U.S. Central Command anunció el lanzamiento de la Operación Epic Fury el 28 de febrero de 2026, según su comunicado. En esa comunicación, el mando vincula la operación a la escalada con Irán y a la necesidad de reducir su capacidad de proyectar fuerza.
La hoja informativa publicada el 6 de abril incluye al A-10 entre los medios empleados y resume el tipo de objetivos atacados. No significa que el avión sea perfecto para todo, pero sí que sigue entrando en el «paquete» real de herramientas en una campaña activa.
El 11 de abril, CENTCOM informó de que empezaba a preparar el terreno para limpiar minas en el Estrecho de Ormuz, un paso clave para el comercio mundial. Su comandante, el almirante Brad Cooper, dijo que «empezamos el proceso de establecer un nuevo paso» y que lo compartirían pronto con el sector marítimo. Días antes, el mando también confirmó el rescate de dos militares tras el derribo de un F-15E en Irán.
El relevo aún no está listo
Desde hace años, la Fuerza Aérea sostiene que necesita liberar dinero y personal para modernizarse. El candidato más citado para absorber parte del trabajo es el F-35A, un caza furtivo multirrol que la propia U.S. Air Force presenta como una pieza central de su futuro. Pero una transición así no es inmediata, sobre todo cuando hay presión operativa y falta margen para «apagar» capacidades de golpe.
La frase clave del anuncio de Meink apunta al cuello de botella, la producción. Mantener el A-10 «preserva» capacidad mientras la Defense Industrial Base aumenta el ritmo, y eso sugiere que no hay suficientes aparatos nuevos disponibles al ritmo que se desea. También deja una lectura menos épica y más terrenal, sostener el Warthog es caro, pero perderlo demasiado pronto puede ser peor.
Más autonomía en el aire
Mientras se debate su jubilación, el A-10 sigue recibiendo ajustes prácticos. El 2 de abril de 2026, el Air National Guard Air Force Reserve Command Test Center explicó que se logró el primer reabastecimiento en vuelo del A-10 con el sistema de manguera y cesta gracias a un adaptador llamado Probe Refueling Adapter.
Reabastecer en vuelo es cargar combustible sin aterrizar, algo que alarga el tiempo en misión. En este caso, el adaptador permite usar un método distinto al habitual, lo que amplía opciones cuando no siempre están disponibles los mismos aviones cisterna. No hace al Warthog nuevo, pero sí le da más margen para aguantar una etapa extra.
El anuncio oficial se ha publicado en la cuenta Office of the Secretary of the Air Force.










