Un submarino no solo depende del silencio, también necesita «sentidos» para moverse sin sorpresas. Indra ha firmado un contrato con Kongsberg Defence & Aerospace para suministrar sistemas de guerra electrónica y radar a seis submarinos adicionales del programa Type 212CD para las armadas de Alemania y Noruega. Según la compañía, el encargo amplía una primera serie y eleva a 12 el número total de plataformas previstas con estos equipos.
El Type 212CD es un submarino convencional de nueva generación, pensado para operar en el Atlántico Norte y para trabajar con aliados de la OTAN. En la práctica, la noticia va de dos piezas de electrónica que ayudan a «escuchar» señales y a navegar cuando el submarino necesita asomar. ¿Puede un sensor marcar la diferencia cuando todo ocurre a ciegas, bajo el agua?
El contrato y las cifras
En su nota de prensa, Indra explica que el acuerdo con Kongsberg da continuidad a un programa ya en ejecución, en el que ya estaba suministrando capacidades similares para otros seis submarinos del mismo modelo. Ahora el suministro se amplía a seis unidades adicionales, dentro del plan conjunto de Alemania y Noruega.
Ana Belén Buendía, directora de la unidad de negocio Naval de Indra, afirma que «con la firma de este nuevo contrato, Indra consolida su papel de socio tecnológico clave dentro de uno de los programas navales más avanzados de Europa». La empresa no ha publicado el importe ni el calendario detallado, una ausencia común en contratos de defensa.
Sensores que escuchan y miran
En un submarino, la información no llega por ventanas ni por vistas despejadas. La llamada «consciencia situacional» es, simplemente, saber qué pasa alrededor con el menor ruido posible y con el mayor margen para decidir.
La guerra electrónica es el conjunto de equipos que detectan y analizan señales, como emisiones de radar o comunicaciones de radio. Indra señala que su sistema es «full digital», lo que sugiere un procesado de datos más flexible y actualizable con el tiempo. Si lo llevamos a lo cotidiano, es como pasar de escuchar ruido suelto a identificar quién está hablando y desde dónde.
El radar, por otro lado, emite ondas de radio y mide su retorno para localizar objetos y ayudar a navegar. Indra describe su solución como un radar de navegación, pensado para momentos en los que el submarino opera en superficie o cerca de la costa. La idea es que ambos sistemas se complementen, uno observa cuando el propio buque decide emitir y el otro ayuda a interpretar lo que emiten los demás.
Qué es el Type 212CD
El Type 212CD, siglas de «Common Design», es un diseño común de submarino para Alemania y Noruega. Indra lo describe como un submarino convencional de última generación con propulsión independiente del aire, conocida como AIP. También subraya que el programa busca un alto nivel de interoperabilidad con la OTAN, es decir, compatibilidad para operar y coordinarse con aliados.
AIP puede sonar técnico, pero la idea es sencilla, permitir que el submarino esté más tiempo bajo el agua sin subir tan a menudo a la superficie. En un entorno con satélites, aviones y barcos vigilando, cada salida cuenta. No es magia, pero sí un margen extra para elegir cuándo moverse y cuándo esperar.
De seis a doce unidades
El programa 212CD ha ido creciendo en los últimos años y eso ayuda a entender por qué Indra habla de 12 plataformas. La Bundeswehr explica que el contrato de 2021 contemplaba seis submarinos idénticos, dos para Alemania y cuatro para Noruega, y que después se amplió la parte alemana hasta seis. Las Fuerzas Armadas de Noruega también sitúan su plan en seis unidades 212CD para reemplazar a los Ula.
En enero de 2026, thyssenkrupp Marine Systems comunicó que, con la ampliación noruega, el programa alcanzaba un volumen total de 12 submarinos. Ese marco encaja con la idea de una «segunda serie» de equipos que Indra dice que instalará en estos buques.
En cuanto al calendario, Noruega prevé incorporar sus seis unidades entre 2029 y 2038, con la primera entrega prevista para 2029. Alemania, por su parte, sitúa la entrega de sus seis submarinos entre 2032 y 2037, según la información pública de la Bundeswehr. Son fechas de planificación, y en este tipo de programas largos suelen influir pruebas en el mar, cambios de requisitos y carga de trabajo en astilleros.
Por qué importa en el Atlántico Norte
No es casual que se hable del Atlántico Norte, es una zona con tráfico civil, ejercicios y vigilancia, donde los submarinos buscan pasar desapercibidos. En ese contexto, sensores como la guerra electrónica y el radar no son un detalle, son parte de la seguridad y de la capacidad de operar sin errores.
Indra presenta el contrato como una pieza más de la cadena industrial europea, con empresas como Kongsberg y TKMS repartiendo tareas en un mismo programa. Los detalles técnicos finos se quedan bajo llave, pero el mensaje es bastante claro, más submarinos y más electrónica para sostener misiones largas en un entorno marítimo exigente.
La nota de prensa principal se ha publicado en Indra Group.












