A primera vista parece el avión de un videojuego. Un ala enorme, una silueta de murciélago y una promesa que suena a ciencia ficción, volar a más de Mach 4.
Pero aquí conviene frenar un segundo. Lo que se está moviendo en redes no es la presentación oficial de un nuevo caza estadounidense, sino un concepto privado que se cruza con un programa real, el F/A-XX, con el que la Marina de Estados Unidos prepara el relevo de su aviación embarcada.
Qué es el F/A-XX
La jefa de Operaciones Navales, la almirante Lisa Franchetti, dijo el 4 de octubre de 2024 que el F/A-XX será el “replacement for F/A-18 and the Growlers in the 2030s timeframe”. En esa misma comparecencia habló de un sistema de “sexta generación” con más alcance, mejores sensores y coordinación con medios tripulados y no tripulados, y añadió que la selección ya estaba en marcha con propuestas de tres empresas.
Eso apunta a reemplazar un avión que hoy hace casi de todo desde un portaaviones, el F/A-18E/F Super Hornet. Es un caza multirol pensado para operar en cubierta, con despegues cortos y aterrizajes frenados a la fuerza.
Y también a relevar al EA-18G Growler, el especialista en guerra electrónica. Su ficha oficial lo describe como la variante que combina la plataforma del Super Hornet con un conjunto dedicado a interferir y suprimir defensas enemigas.
El SM-39 Razor en papel
El SM-39 Razor llega por otra puerta. Stavatti Aerospace difunde una hoja de especificaciones con dibujos y cifras donde lista velocidades por encima de Mach 4 y un apartado de “supercruise”, además de bahías internas para armas y una disponibilidad “por decidir”. La propia ficha avisa de que las imágenes son conceptos artísticos, no fotos de un prototipo volando.
Conviene traducir la jerga. La Fuerza Aérea de Estados Unidos usa “supercruise” para referirse a volar a velocidad supersónica sin usar “afterburner”, el postquemador que dispara el consumo de combustible. Dicho de otra forma, sirve para ir muy rápido sin vaciar el depósito en minutos.
La web de Stavatti encaja ese tipo de propuestas en una estrategia de desarrollo privado. Describe programas impulsados con investigación interna para cubrir necesidades previstas y habla de “producción prevista” en varios diseños. Es una carta de presentación, no un anuncio de la Marina.
Mach 4 no es hipersónico
Aquí aparece un matiz que suele perderse en titulares rápidos. Mach es una forma de comparar una velocidad con la del sonido, así que Mach 4 es, en términos generales, cuatro veces esa referencia, y el valor real cambia con la altitud y la temperatura del aire.
NASA usa una regla bastante extendida para separar categorías. Por lo general llama “hipersónico” a volar por encima de Mach 5, mientras que Mach 3 a Mach 5 se suele describir como “supersónico alto” y ya mete en la ecuación el calentamiento.
Entonces, ¿por qué importa la etiqueta? Porque no es solo correr más, es entrar en un régimen donde el aire se comprime distinto, aparecen ondas de choque más severas y el calor se vuelve un problema diario. Y un portaaviones no perdona improvisaciones.
El muro del calor y el sigilo
A esas velocidades, el avión no solo corta el aire, también lo comprime y lo calienta alrededor de la estructura. Un documento divulgativo de NASA sobre calentamiento aerodinámico muestra cómo zonas finas y bordes delanteros se calientan antes y por qué el diseño necesita soluciones para gestionar ese calor durante el vuelo.
Eso choca con una de las promesas de la sexta generación, el sigilo. En lenguaje normal, significa ser difícil de detectar por radar y también por sensores que buscan calor. Si el fuselaje y las entradas de aire se calientan mucho, la “huella” infrarroja puede crecer.
Luego está la vida real. Un avión embarcado se lanza con catapulta, aterriza enganchando un cable y vive rodeado de sal y humedad. Sumarle estrés térmico extremo puede traducirse en más mantenimiento y menos disponibilidad.
Lo que dicen los papeles del Pentágono
La foto completa, por ahora, se parece más a un programa en movimiento que a un avión presentado. En un resumen presupuestario del Departamento de Defensa para el año fiscal 2026 aparece una referencia a “rephasing” del FA/XX, un ajuste de calendario dentro de un paquete de cambios.
Con ese contexto, el SM-39 Razor funciona más como espejo que como realidad industrial. Pone sobre la mesa ideas llamativas, velocidad, autonomía y carga, pero no hay una confirmación pública de que la Marina lo haya adoptado ni de que exista un prototipo asociado.
Al final del día, el debate no es solo estético. Es una pregunta muy práctica sobre qué pesa más en un caza naval, velocidad punta, alcance, sigilo, coste y la capacidad de aguantar décadas de uso duro.
La comparecencia oficial sobre el F/A-XX se ha publicado en Navy.mil.













