El 28 de abril de 2026 marca un antes y un después para quien compre un ordenador portátil nuevo en la Unión Europea. Desde ese día, los portátiles vendidos en el mercado europeo deberán poder cargarse por cable a través de USB-C.
La consecuencia más visible puede estar en la caja. La norma no prohíbe incluir el cargador, pero sí empuja a separar la venta del portátil y la del adaptador de corriente, algo que ya ha pasado en móviles y que ahora se asoma a los ordenadores.
Qué cambia el 28 de abril
La obligación nace de la Directiva UE 2022/2380, aprobada por el Parlamento Europeo y el Consejo, que fija plazos distintos según el tipo de dispositivo. Desde el 28 de diciembre de 2024 ya afecta a móviles y otros aparatos portátiles, como tabletas, auriculares o cámaras, y el salto a los portátiles llega el 28 de abril de 2026.
La regla es para productos nuevos puestos a la venta a partir de esas fechas, no para los que ya tienes en casa. Si tu portátil actual usa un conector propio, no pasa nada, no hay retirada ni obligación de cambiarlo de golpe.
Por qué la UE se metió en el enchufe
Durante años, el mercado fue una especie de jungla de conectores. Micro USB, Lightning, clavijas redondas de tamaños distintos y sistemas magnéticos como MagSafe han convivido dejando el mismo resultado, un cajón lleno de cables que no siempre sirven.
La Comisión Europea llevaba tiempo probando acuerdos voluntarios con la industria, pero en 2021 admitió que el enfoque no cerraba el problema del todo. En ese contexto, Margrethe Vestager resumió el enfado del usuario con «European consumers were frustrated long enough about incompatible chargers piling up in their drawers». Thierry Breton lo remató con un «We are putting an end to that», y la propia Comisión hablaba de unas 11.000 toneladas al año de cargadores que acaban como residuo.
El cargador puede venir aparte
La idea clave se llama venta separada, que en la práctica significa que puedes comprar un dispositivo sin cargador nuevo. La Comisión calcula que esta lógica, si se generaliza, puede recortar casi mil toneladas de residuos electrónicos al año y ahorrar al menos 250 millones de euros anuales en compras de cargadores que no harían falta.
Esto no obliga a todas las marcas a quitar el cargador de todas las cajas, pero sí les exige ofrecer una opción sin él. Y cuando una tienda intenta simplificar logística, almacén y embalaje, suele preferir un solo formato para todo, aunque eso signifique vender el adaptador como accesorio aparte.
USB Power Delivery explicado sin jerga
Para que USB-C sea algo más que un puerto con forma conocida, hace falta un estándar común de carga rápida. USB Power Delivery funciona como un «idioma» entre el cargador y el portátil, donde ambos acuerdan cuánta energía es segura y necesaria para cargar sin riesgos.
La Unión Europea exige USB Power Delivery en los equipos que pueden cargarse por cable por encima de quince vatios para que un cargador compatible de cualquier marca funcione bien. En un reglamento delegado de 2023, la Comisión actualizó las referencias técnicas y confirmó ese umbral.
En paralelo, el propio ecosistema USB ha ido ampliando el techo de potencia. La organización USB Implementers Forum explica que USB Power Delivery permite llegar hasta 240 vatios en USB-C con cables y equipos preparados para ello.
Lo que debes mirar antes de comprar
Aquí viene el matiz que muchos compradores notarán en el bolsillo. Un móvil suele apañarse con un cargador modesto, pero en portátiles hablamos a menudo de potencias del orden de 65 a 100 vatios, según el modelo.
¿Tienes ya un cargador USB-C potente en el escritorio o en la mochila? Entonces puede que el cambio apenas se note. Pero si empiezas desde cero, comprar un adaptador con potencia suficiente puede suponer un gasto extra de decenas de euros, según la marca y la calidad del cargador.
La norma intenta reducir esa sorpresa con información obligatoria, como un dibujo que indica si el cargador viene incluido y una etiqueta sobre el rendimiento de carga. Aun así, conviene mirar dos veces antes de pagar y hacerse la pregunta simple, «tengo un cargador capaz de alimentar este portátil».
Los portátiles más potentes no encajan del todo
El techo de hasta 240 vatios puede quedarse corto para algunos equipos muy exigentes, sobre todo en gamas orientadas a juegos o a trabajo pesado. En esos casos, puede seguir siendo común ver dos caminos, USB-C para uso ligero y un conector dedicado para cuando el ordenador necesita toda su potencia.
Para la mayoría de usuarios, el cambio va hacia la comodidad, menos cables distintos y más reutilización de cargadores. Pero el periodo de transición puede traer pequeñas fricciones, y la más cotidiana es la de siempre, abrir la caja y descubrir que falta algo.La directiva principal se ha publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea.














