Se inventa la Ball Bike, que sustituye las dos ruedas por una enorme bola, prometiendo giros imposibles y una estabilidad inusual, pero hay un detalle mecánico que podría hacerla genial o inviable

Publicado el: 9 de marzo de 2026 a las 09:42
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Moto Ball Bike de James Bruton moviéndose sobre una única bola gigante con ruedas omnidireccionales.

¿Una moto sin ruedas que se mantiene en pie sobre una bola de circo? Suena a truco de feria, pero es un prototipo real creado por el ingeniero e inventor británico James Bruton, conocido por sus proyectos extremos en robótica y movilidad. En su taller ha construido una moto eléctrica que se apoya en una única esfera roja y es capaz de mover a un adulto en cualquier dirección.

El vehículo se presentó en un vídeo de presentación donde se ve a Bruton subido sobre la bola, avanzando y luchando con el equilibrio. No es el tipo de moto que verás aparcada mañana en tu portal, pero sí una prueba bastante convincente de que las motos del futuro pueden tener formas muy distintas a las que estamos acostumbrados.

Vídeo del proyecto | Vídeo: James Bruton

Cómo funciona la moto que rueda sobre una bola

En lugar de dos neumáticos, la moto se apoya sobre una esfera de unos sesenta centímetros de diámetro, similar a una pelota de circo, con un bastidor de aluminio y el asiento montados encima. La bola se impulsa mediante tres grandes ruedas omnidireccionales construidas por el propio Bruton y colocadas alrededor del “ecuador” de la esfera, formando un triángulo. Las ruedas están montadas en vertical, algo poco habitual, para que sus rodillos giren sin trabarse incluso cuando el sistema gana velocidad.

Cada rueda omnidireccional lleva dos filas de dieciocho pequeños rodillos pasivos, en total unas doscientas dieciséis piezas que permiten que la bola ruede hacia delante, hacia atrás y también de lado sin resistencia apreciable. Tres motores eléctricos de hasta dos kilovatios empujan estas ruedas y el truco está en cómo combina sus velocidades. Si la moto avanza en línea recta, la rueda que mira hacia delante gira más rápido y las otras dos, colocadas a unos sesenta grados, giran aproximadamente a la mitad.

Sensores, baterías y equilibrio en todas direcciones

Para alimentar todo el sistema, Bruton usa seis baterías de polímero de litio conectadas para entregar unos cincuenta voltios, suficiente para mover al piloto y compensar los movimientos de la bola. El chasis se ha montado con perfiles de aluminio de cuarenta milímetros y muchas piezas impresas en 3D, una combinación típica de la comunidad maker que permite ajustar el diseño sin pasar por una fábrica.

El equilibrio corre a cargo de una pequeña centralita electrónica con un microcontrolador y una unidad de medición inercial, un sensor que “nota” hacia dónde se inclina la moto. Un algoritmo de control PID, una forma de corrección automática muy usada en robótica, calcula los errores de inclinación y ordena a los tres motores que aceleren o frenen para mantener la estructura recta tanto en el eje delantero trasero como en el lateral. En la práctica, hace algo parecido a lo que haría tu cuerpo al ir en patinete, solo que aquí lo decide un chip cada pocos milisegundos.

El giro imposible de una sola bola

Esta no es la primera vez que Bruton juega con motos sobre esferas. Su proyecto anterior, la Ball Bike, usaba dos bolas en lugar de ruedas y resultaba sorprendentemente maniobrable. Para girar bastaba con que una bola rodara hacia delante y la otra hacia atrás, igual que un tanque o una silla de ruedas eléctrica que gira sobre su propio eje al mover los lados en direcciones opuestas.

Con una sola bola ese truco desaparece. Ahora solo hay un punto de contacto con el suelo y las tres ruedas omnidireccionales están ocupadas en mantener el equilibrio en dos direcciones, no en generar un giro limpio sobre el eje vertical. Cuando el inventor intenta inclinarse como en una moto normal o en un monopatín, la esfera rota casi sin fricción y la dirección responde de forma caótica. Bruton lo resume con una frase corta que lo dice todo, “es simplemente incontrolable”.

Alerones, electricidad estática y comunidad maker

Para salvar la situación, el británico ha probado una solución tan extraña como ingeniosa. Ha añadido una especie de pancarta o aleta de espuma a un lado de la moto que actúa como freno de aire, inspirada en las speeder bikes de La Guerra de las Galaxias. Cuando la moto avanza, esa superficie genera más resistencia en un lado que en el otro y crea un momento de giro externo que ayuda a orientar el vehículo sin exigirle tanto al sistema de la bola. No es la dirección perfecta, pero demuestra que la idea de girar usando el aire funciona en la práctica.

El otro enemigo inesperado es la electricidad estática. La combinación de bola de plástico y rodillos de goma acumula carga, lo que interfiere con la electrónica y provoca fallos aleatorios e incluso apagados repentinos. En algunos ensayos el pelo del propio Bruton se eriza mientras la moto sigue rodando, una imagen muy cotidiana para cualquiera que haya tocado un globo cargado, pero poco deseable cuando llevas toda la electrónica crítica a unos centímetros.

Al final del día, este experimento no pretende competir con las motos de serie, sino servir como banco de pruebas para nuevas formas de moverse y de controlar máquinas inestables. El creador ha publicado código y archivos de diseño como proyecto de código abierto, invitando a otros ingenieros a mejorar la dirección, reducir los problemas de estática y explorar aplicaciones en robótica y movilidad personal. Incluso algunos reportajes de ingeniería, como este reportaje técnico, ya lo citan como ejemplo claro de cómo la fabricación digital y la electrónica accesible pueden llevar ideas muy raras del papel al asfalto.

El proyecto original se ha presentado en el canal de YouTube de James Bruton.

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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