Hace nada, el cable blanco parecía una reliquia. Hoy vuelve a asomar en el metro, en la calle y en vídeos de redes sociales, como si alguien hubiera rebobinado la moda tecnológica.
Detrás del regreso de los auriculares con cable hay una mezcla de cansancio y pragmatismo. Un análisis publicado por ThePhoneLab sostiene que no se trata solo de una manía pasajera, sino de una pequeña respuesta a un mundo cada vez más inalámbrico, más automático y, a veces, más frágil.
El cable vuelve
ThePhoneLab apunta a una señal clara. Cada vez más gente vuelve a elegir auriculares con cable, después de años en los que lo inalámbrico era casi la norma. Su fundador, Boris Blijham, ha llegado a hablar de un aumento de la demanda del 950%, aunque no detalla el periodo ni los datos concretos detrás de esa cifra.
En su texto también menciona que el fenómeno se ve entre influencers y celebridades como Harry Styles, Bella Hadid o Monica Geuze. Y lo enmarca en una ola más amplia de “retro-tech”, cuando objetos que parecían superados se vuelven deseables otra vez.
No es una vuelta literal al pasado. Más bien es una relectura, con el cable como símbolo. Y sí, un símbolo muy visible.
Menos dependencia
Christine Boland, analista de tendencias citada por ThePhoneLab, lo explica con una idea sencilla. La tecnología cambia tan rápido que mucha gente siente que le cuesta seguir el ritmo, y por eso crece la necesidad de “algo tangible y simple”, sobre todo en la Generación Z.
En la práctica, esto se parece a la “fatiga tecnológica”. Es esa sensación de estar siempre gestionando cosas pequeñas, como actualizaciones, emparejamientos y notificaciones, en lugar de usar el dispositivo y ya.
¿Quién no ha salido con prisa, ha metido los auriculares en el bolsillo y ha descubierto que estaban descargados? En ese contexto, un cable de toda la vida suena a tranquilidad.
De función a accesorio
Lo curioso es que lo que antes se escondía, ahora se enseña. Boland dice que el cable se ha convertido en parte del look, como un accesorio más dentro de una moda que mezcla lo clásico con lo actual.
Pero no todo es estética. También hay ventajas que se entienden en dos segundos. No hace falta cargarlos, no necesitas una caja con batería, y tampoco dependes de que el Bluetooth decida portarse bien ese día.
Blijham lo resume con una frase muy de la vida real sobre los modelos inalámbricos. “A veces están vacíos cuando los necesitas o no se conectan al dispositivo correcto”, explica. Por eso, añade, algunas personas vuelven a lo simple.
Rumores de salud
En redes sociales circula un argumento delicado. Hay quien asegura que los auriculares inalámbricos son “peores” para la salud por la radiación, solo por ir tan cerca de la cabeza. Karin Stalpaert, audióloga y experta en tinnitus en la clínica Audiks, lo niega al hablar del sonido y afirma que el oído lo procesa igual “de forma inalámbrica o con cable”.
Otra cosa es el debate sobre la exposición a radiofrecuencia, el tipo de ondas que usan tecnologías como Bluetooth. La Organización Mundial de la Salud recuerda que la IARC clasificó estos campos como “posiblemente cancerígenos” en 2011, una categoría donde no se descartan del todo ciertos riesgos, pero tampoco hay pruebas concluyentes. Por eso el tema se sigue estudiando.
En los últimos años han llegado revisiones más amplias. ARPANSA informó en 2024 de una revisión encargada por la OMS que no encontró una asociación entre el uso del móvil y cánceres de la cabeza. Ese trabajo se apoya en un análisis publicado en Environment International, liderado por Ken Karipidis, que revisó décadas de estudios en varios países.
Escuchar sin daño
Si hay un punto donde los expertos sí suelen insistir, no es el cable. Es el volumen y el tiempo. Stalpaert recalca que, para problemas como daño auditivo o tinnitus, pesan más cuánto fuerte escuchas, cuánto rato y cómo te ajustan los auriculares.
Aquí hay consejos muy concretos. La OMS recomienda mantener el volumen por debajo de alrededor del 60% del máximo del dispositivo y hacer pausas, sobre todo si estás en un entorno ruidoso y te da por subirlo sin darte cuenta.
Es fácil olvidarlo cuando vas andando por la calle o estudias con música. Pero el oído no tiene un “modo avión”. Al final del día, el regreso del cable puede ser una moda, una comodidad o una declaración, pero cuidar el volumen sigue siendo la parte que más importa.
La nota principal se ha publicado en ThePhoneLab.













