Los expertos coinciden y piden que no se use el truco de la moneda en el router: crea «puntos muertos» y hay riesgo de sobrecalentamiento

Publicado el: 27 de marzo de 2026 a las 20:42
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Router WiFi con antenas en casa mientras expertos advierten sobre el riesgo del truco de la moneda.

Cuando el wifi va lento, la tentación es enorme. Ves un vídeo, alguien dice que basta con poner una moneda encima del router y, de repente, todo “va mejor”. ¿Puede algo tan simple arreglar una señal que atraviesa paredes y muebles?

La respuesta que se repite entre técnicos y guías oficiales es bastante menos mágica. Una moneda puede servir para sujetar físicamente un aparato ligero, pero no hay pruebas sólidas de que mejore la conexión y, si tapa ventilaciones, puede incluso empeorar el rendimiento.

El truco de la moneda

La idea suele presentarse como un “hack” casero para estabilizar el wifi. Quienes lo recomiendan dicen que el metal ayudaría a repartir la señal o a evitar que “fluctúe”, casi como si fuese una mini antena. Suena bien, sobre todo cuando estás harto de que se corte una videollamada.

En la práctica, lo más realista es lo aburrido. Una moneda puede añadir un poco de peso si el router se mueve por la tensión de los cables o por estar en una superficie inestable. Eso puede dar sensación de mejora si el problema era un mal contacto o un cable tirante, pero no cambia la calidad de la señal.

También hay un factor psicológico. Cuando pruebas un truco nuevo, a menudo reinicias el router, cambias cosas de sitio o desconectas dispositivos sin darte cuenta. Y eso, a veces, sí ayuda.

Lo que dice la señal

El wifi usa ondas de radio, parecido a lo que ocurre con la FM, solo que en otras frecuencias. En un trabajo de 2013, Fadel Adib y Dina Katabi, del Massachusetts Institute of Technology, explicaban que en estas frecuencias la “longitud de onda”, dicho rápido, el tamaño de la onda, ronda los 12 centímetros.

Una moneda es mucho más pequeña que eso, así que su capacidad para “mandar” sobre la señal es limitada. Puede reflejar o absorber una parte mínima, pero el efecto es tan pequeño y tan irregular que no es una solución fiable para una casa. Si alguna vez notas un cambio, lo más probable es que se deba a otra cosa.

El riesgo del calor

Los routers se calientan porque están encendidos todo el día y mueven datos sin parar. TP-Link lo resume de forma directa cuando recomienda “Put TP-Link devices in the open, do not cover them with any objects”, porque el aire alrededor del equipo es parte de su sistema de refrigeración.

El problema no es la moneda en sí, sino dónde la pones y qué tapa. En una guía rápida de ASUS aparece una advertencia que va al grano, “DO NOT place or drop objects on top” y también “DO NOT cover the vents on the product”, dos frases pensadas para evitar que el aparato se recaliente.

Otra pista práctica viene de Mercury, un proveedor que insiste en dejar despejado el router y evitar espacios cerrados. Habla incluso de mantener una zona libre alrededor del equipo y no esconderlo detrás de muebles, justo lo contrario del típico “lo meto en un armario para que no se vea”.

Ajustes que sí ayudan

Si buscas una mejora real, casi siempre empieza por el sitio. La Office of Information Technology de Duke University recomienda colocar el router en un lugar elevado y abierto, y evitar suelos, esquinas, armarios y barreras gruesas como hormigón o ladrillo. También recuerda que aparatos como microondas pueden meter ruido en la señal.

En McGill University, el responsable de IT Services Dan O’Connell lo plantea de forma muy cotidiana. Mueve el router al centro de casa, en un espacio abierto y a cierta altura, y usa cable Ethernet cuando puedas para lo importante. Menos glamour, más estabilidad. 

TP-Link, en su guía de colocación, coincide en la idea de centro y altura. Recomienda una mesa o estantería y avisa de que meter el router en un mueble debilita la señal, además de añadir obstáculos como paredes que actúan como una pantalla.

Bandas y congestión

A veces el problema no es la potencia, sino la autopista por la que circula tu wifi.Intel compara las bandas con carreteras, con 2,4 gigahercios como un camino más largo y 5 y 6 gigahercios como vías más rápidas pero con menos alcance. En otras palabras, puedes ganar velocidad cambiando de banda, pero quizá tengas que estar más cerca.

La Federal Communications Commission, en una guía para optimizar redes domésticas, también distingue entre 2,4 y 5 gigahercios. Explica que 2,4 suele cubrir más, pero procesa datos más despacio, mientras que 5 suele ser más rápida y con menos alcance, y aconseja colocar el router en una zona central para mejorar la cobertura.

Y luego están las interferencias de toda la vida, ese “ruido” que se cuela cuando demasiadas cosas compiten por el aire. AT&T recuerda que metal y agua pueden absorber señales y que algunos aparatos, como los microondas, comparten la banda de 2,4 gigahercios y pueden reducir el rendimiento. Si la cocina está “matando” tu wifi, la moneda no es el culpable ni la solución.

El documento oficial se ha publicado en la Federal Communications Commission.

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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